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Se buscan gobernantes, no íconos del marketing | Por: Andrés F. Hoyos E.

Se están acostumbrando al marketing y encuentran oportunidades de recordación en dineros contaminados con el morbo de padrenuestros ajenos: de los impuestos.

16 Oct 2020 6:00Por: Noticias.canalrcn.com

Por: Andrés F. Hoyos E.*

@donandreshoyos en Twitter

Uno de los principales problemas que tiene Colombia, además de la muy desastrosa corrupción, es la excesiva arrogancia de nuestros dirigentes a la hora de darle una continuidad inteligente a algunos procesos buenos de sus antecesores. 
 
Todo parece estar destinado a caprichos personales por encima del bien común, de cuidar los recursos y de invertirlos adecuadamente en quienes más los necesitan.
 
Eso suena hasta romántico y medio pendejo pedir algo que debería ser así por sí mismo. Que los políticos racionen efectivamente el presupuesto que se les da para cumplir los planes de gobierno para los que fueron escogidos; el mapa de ruta natural y moral por la que se debería medir una gestión.
 
Es que es simple, ¿por qué gastarse más de 5 mil millones de pesos en pintar unos buses? --así ahora lo vaya a hacer una empresa privada--. ¿Qué impacto en la gestión tiene eso? ¿Por qué cada cambio de gobierno se tienen que destinar recursos para “brandear” cada cartera administrativa como si fuera una sucursal de una cadena de restaurantes? ¿Acaso somos una ciudad o un país diferente cada 4 años? 
 
Ya vivimos el desastroso caos de las basuras en Bogotá en la cuestionada administración de Gustavo Petro. 

Hoy Medellín también lo padece con otra muy lamentable administración, llena de arrogancia, escándalos e incoherencias. En esta ciudad sin importar las corrientes ideológicas que se escogieran, los gobiernos municipales trataban de darle lineamiento y continuidad a los planes de desarrollo beneficiosos para la ciudad. Con mesura en el gasto, sin egos excesivos, sin arrogancia, sin imposiciones y mucho menos resentimientos. 


Sin importar las corrientes, los políticos se están acostumbrando más al marketing que al mismo gobierno, y encuentran oportunidades de recordación permanente en los dineros contaminados con el morbo de padrenuestros ajenos: de los impuestos. 

Ayudas alimenticias para la pandemia con logos de partido y nombre del representante regional, presupuestos millonarios para el manejo de la imagen en redes, recursos destinados para análisis, perfilamiento y seguimiento de detractores de opinión, bodegas 24/7 como ejército armado, dispuestas al “despertar ciudadano”, vallas clandestinas cazando peleas entre detractores, y titulares arrogantes con numerales patéticos tipo: “El alcalde ha donado…”
 
Necesitamos gobiernos que acaben con esas vergonzosas costumbres de figurar con los recursos de la gente, que destinen los presupuestos con justificación para lo urgente y lo importante y que si bien, ejerzan el derecho a un marketing positivo con su buena gestión, no contaminen los dineros públicos con el ego y slogans inaportantes, que angustiosamente lapidará su sucesor en un segundo con la emisión de un certificado de disponibilidad presupuestal para cambiar el verde por el rojo sangre, que abunda por estos días en nuestras calles. 

*Comunicador social y periodista. Asesor de comunicaciones estratégicas y columnista

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