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¿Qué tan riesgoso es el transporte público? | Por: Fernando Rojas

Importante que en Colombia se abra un debate técnico y cualificado que permita estimar qué tan riesgoso es el transporte público en la propagación del covid-19.

16 Sep 2020 5:01Por: Noticias.canalrcn.com

Por: Fernando Rojas*

@ferrojasparra en Twitter  

Con el fin de las cuarentenas volvieron los trancones. Hay voces que piden el regreso del pico y placa para mejorar la velocidad de los viajes, algo que creo equivocado. Soy más partidario de que en la nueva realidad aprendamos a movernos de forma diferente y a usar el carro y la moto de forma racional y responsable.

Prefiero el autocontrol a la restricción. Y como no hay vías para tantos carros, volvemos al debate sobre la necesidad de privilegiar el uso de la bicicleta, caminar y el transporte público como formas alternativas de movilidad en las ciudades.

Hoy me quiero referir al transporte público porque es el eje fundamental de la movilidad en la ciudad. Sin embargo, su carácter masivo fue satanizado desde diferentes latitudes en medio de la pandemia.

Ahora bien, es importante que en Colombia se abra un debate técnico y cualificado que permita estimar realmente qué tan riesgoso es el transporte público en la propagación del Covid-19. Esto es clave por tres razones. Uno, porque el exceso de carros y motos y su uso insensato colapsarán las ciudades postpandemia. Dos, porque los buses siguen siendo el principal modo de transporte urbano. Tres, porque con las restricciones y el miedo, la ocupación de los buses bajó significativamente, lo que pone en riesgo la prestación del servicio en diferentes ciudades del país.

La experiencia internacional nos deja algunos indicios. En Japón se comprobó que los focos de contagio, en su gran mayoría, se produjeron en gimnasios, bares, conciertos y restaurantes; En Francia el foco estuvo en empresas públicas y privadas, establecimientos de salud, encuentros familiares y eventos públicos. En ninguno de los dos el transporte público fue epicentro.

En esos y en otros países han encontrado que el uso de tapabocas, la desinfección de buses y estaciones, aumentar la ventilación al interior de los buses, así como el escalonamiento de los horarios laborales han contribuido de forma importante a reducir el riesgo.

A partir de estos resultados el aumento del uso del transporte público es evidente en varios lugares del mundo.

En Colombia el desafío estará en tener información técnica y rigurosa para tomar decisiones: en no llegar al hacinamiento prepandemia, en mejorar la calidad del servicio, en que la crisis financiera actual no castigue las tarifas, y en que como usuarios seamos cuidadosos y cumplidores de los protocolos de bioseguridad.

El fin de las cuarentenas no significa el fin del riesgo. Cada día es una prueba para todos.

* Politólogo. Doctor en Historia con maestrías en Gestión Urbana e Historia 

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