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En rechazo a la violencia | Por: Fernando Posada

Necesaria y urgente una reforma a la Policía hacia la formación de sus miembros en el marco del respeto por los derechos humanos y que acabe con la impunidad.

12 Sep 2020 6:00Por: Noticias.canalrcn.com

Por: Fernando Posada*
@fernandoposada_ en Twitter 

Que una jornada de protestas termine con al menos diez ciudadanos muertos y casi sesenta heridos con armas de fuego recuerda los peores tiempos de América Latina, en medio de la represión, el caos y el incumplimiento del respeto por los derechos humanos.

La manera en que dos uniformados de la Policía acabaron con la vida del abogado Javier Ordóñez ha indignado al país entero y ha dejado en evidencia una realidad: que es necesaria y urgente una reforma a la Policía hacia la formación de sus miembros en el marco del respeto por los derechos humanos y que acabe con la impunidad en tantos casos de violencia policial que el país ha conocido. Los reclamos de la ciudadanía son válidos y nuestros dirigentes deben oírlos con más atención que nunca.

El estado colombiano, sus líderes y sus opositores deben entender que desde hace meses en el país hay reformas pendientes que de ninguna manera han sido resueltas. La pandemia llevó a la pausa un proceso de protesta social que está lejos de haber sido solucionado mediante el diálogo entre el gobierno y las demandas de la ciudadanía.

El gobierno debe ver que más allá de los casos de vandalismo existe una profunda y justificada indignación ciudadana que pide una fuerza pública respetuosa de los derechos humanos y cada vez más profesional en sus prácticas. Quedarse en el tratamiento de estas protestas como simples casos de vandalismo sería un error monumental del gobierno que solo haría más difícil llegar a soluciones.

Ni los abusos contra los derechos humanos por parte de miembros de la fuerza pública ni la destrucción por parte de la ciudadanía llevarán a una solución. Los ataques contra miembros de la fuerza pública de ninguna manera pueden seguir ni pueden ser tolerados por la ciudadanía. De continuar, esto solo profundizará más la crisis, despertará dudas sobre los reclamos de la ciudadanía y ahondará la incertidumbre.

Lejos de incendiar o aprovechar políticamente lo que está ocurriendo en Colombia, el llamado de los líderes en este momento debe procurar una sola cosa: sensatez. De ellos depende que esta difícil hora pueda verse solucionada con reformas reales en una mesa de diálogo, y no haciéndose peor y dejando cada vez más hechos lamentables.

 

*Politólogo y analista político
 

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