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La carranga, un género joven, irreverente y juguetón

La carranga es el género más joven de la música popular colombiana y ya es entendido como el más juguetón, el de mayor picardía y de doble sentido que haya alcanzado la fama local e internacional.

30 Nov 2019 21:49Por: canalrcn.com

De cuna boyacense, la carranga sugiere alegría e invita a bailar de manera irreverente mientras se cantan sus letras pegajosas. Se trata de un género que se renueva a diario con nuevos y jóvenes intérpretes.  

Y es que la carranga es tantas cosas que sugieren alegría, que llegó para quedarse y despertar fantasías que alegran todas las horas y los instantes del día. 

Se rasgan las guacharacas, el requinto montañero, junto con esas guitarras que invitan al desafuero de cuerpos que se estremecen con ritmo y son mucho agüero; de esqueletos que el cansancio no logra dejar quietos. 

La carranga llega a cualquier persona tano en el interior, Colombia, como en el exterior y llega con una facilidad absoluta porque es muy fácil de dirigir”, asegura José Ricardo Bautista, músico y gestor cultural. 

Una mixtura de torbellino, merengue ‘cuerdiao’, guanina e incluso vallenato que supo fundir en versos, rimas, coplas y métricas jocosas el maestro Jorge Velosa en la década de los 80. 

Género musical joven e irreverente, poético y raizal, socarrón y trascendente, ingenuo y atrevido, con el que el doble sentido suele hacer sus maravillas cuando brota de los ranchos con olor a leña o de debajo de los ponchos y las ruanas del labriego que pinta con papa y feijoas los tapetes de los cerros y los campos boyacenses. 

carranga

“El gusto por la carranga ha sido más arraigado cada día, la gente ama esta música, es muy pegajosa, es muy rica, los versos son jocosos”, señala Aida Estella Ochoa, secretaria de Cultura de Tunja. 

De la apoteosis de la carranga que el maestro Velosa lograra despertar en América entera con ‘La cucharita’ o ‘La china que yo tenía’, cuya aceptación llegó a la gran vitrina del Madison Square Garden, en Nueva York, a las irreverencias y rítmicas travesuras de ‘San Miguelito’, encarnadas por mechudos ungidos con genialidad. 

Estudiosos de la música que han sabido actualizar el género y llevarlo a niveles desbordantes de aceptación local e internacional. 

“Creo que si hay algo de rescatar que ‘San Miguelito’ lo trajo al género musical fue tratar de romper el paradigma de lo tradicional de lo que se venía haciendo. Nosotros, conservando el requinto y el tiple, quisimos adicionar otros instrumentos musicales y nos convertimos, talvez, en uno de los primeros grupos en hacer algo diferente”, asevera Efraín Albarracín, integrante de ‘San Miguelito’. 

“Les ha gustado mucho la carranga precisamente por su buen mensaje, por su contenido de letras que hablan bien de la mujer, la naturaleza, dignifica a la mujer”, dijo Edwin Albarracín, integrante de ‘San Miguelito’. 

“La carranga hace muchos años dejó de ser de Boyacá para convertirse en un género de todos los colombianos”, señala Fernando Albarracín, integrante de ‘San Miguelito’. 

San Miguelito

Foto: @sanmiguelitos

Género que por joven no puede entenderse como inmaduro, ya que la alegría que prodiga enterró raíces fuertes en el alma de todos, al punto que esparce su contagio en quienes ni crecen aún. 

La carranga tiene una composición armónica y melódica muy delicada y su estructura también, tanto armónica como melódica, es muy compleja. Por eso en la carranga se ve mucha polifonía, se ve la conjugación de la primera, segunda, tercera y cuarta voz”, añade Bautista. 

El de la carranga es un esplendor sin aires solemnes, cuya esencia veredal ilumina una región, desde la que se eterniza la música campesina, en tanto que se proyecta en destellos que dan brillo a la nación. 

Es un goce que se propaga en el alma, corazón y cuerpo con notas de dicha y golpes de sobresalto decididos a armar una fiesta en nuestro pecho. 

Álvaro Vélez/NoticiasRCN.com