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Relativa calma en Cali tras los disturbios del miércoles

Pacífico - Marzo 20 de 2014, 2:55 pm
Las protestas fueron convocadas por el gremio de buseteros tradicionales de la ciudad.

Los injustificables actos vandálicos de las últimas horas son el último capítulo de una discusión que no es nueva.

Cali vivió este miércoles uno de los peores días de los últimos años. Protestas, vandalismo y taponamientos en distintas vías terminaron por dejar una persona muerta, al menos ocho heridas, incinerados dos buses del Masivo Integrado de Oriente (MIO), otros 139 automotores con daños y afectaciones en varias estaciones y en el comercio.
 
Este jueves, aunque el ambiente es de calma en la capital del Valle del Cauca luego de que en horas de la mañana se registraran algunos intentos de saboteo al sistema masivo de transporte de la ciudad, la tensión continúa. Tanto el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, como el gobernador del Valle del Cauca, Ubeimar Delgado, han hecho llamados a la tranquilidad.
 
Pero el problema que en Cali terminó por desencadenar los injustificados actos vandálicos de este miércoles no es nuevo. Tiene su origen en una discusión que cumple al menos diez años.
 
Las protestas fueron convocadas por el gremio de buseteros tradicionales de la ciudad, quienes están por fuera del sistema integrado que consta de cuatro operadores privados. Antes de la entrada en servicio del MIO, en 2008, en Cali había 4.750 buses, busetas y jeeps que se encargaban del transporte de los caleños.
 
La orden del Gobierno local para poder avanzar en el proceso era chatarrizar el 100% de los vehículos, que en algunos casos tenían hasta 40 años de antigüedad. Sin embargo, luego de cinco años de implementado el MIO, aún hay 250 buses y busetas que aún prestan el servicio, especialmente en la zona oriente de la ciudad y el Distrito de Aguablanca.
 
Voceros de los transportadores señalan que no han empezado el proceso de salir de las calles porque Metrocali, que es la compañía que administra el MIO, solamente está ofreciendo $80 millones para comprar los buses para que sean destruidos y alegan que el MIO y los operadores privados violan su derecho al trabajo.
 
Los usuarios del Masivo tampoco están satisfechos con la gestión de Metrocali y rajan el servicio que presta la compañía, llevándose las peores calificaciones por la frecuencia del paso de los articulados y la falta de rutas que cubran el 100% de la ciudad, que se hace con una flota de 900 buses.
 
Según las autoridades, a 2014 se ha logrado un 91% de cubrimiento del territorio urbano con buses articulados y alimentadores, un número todavía alejado del 97% que debía haberse alcanzado en el 2012.
 
La queja más recurrente es de los ciudadanos del oriente de la ciudad, que es atendido por buses del operador ETM, que ha afirmado tener serios problemas económicos debido a que el sistema aún no cubre la cuota diaria de pasajeros para generar ganancias. Esto ha provocado afectación hasta en 21 rutas que cubren esa zona de la ciudad.
 
Así, los habitantes del oriente defienden que se mantengan las rutas de buses particulares que sí cubren áreas a las que el MIO no llega, en especial a barrios como Andrés Sanín y la zona conocida como Cuatro Esquinas.
 
Los conductores de buses tradicionales recogen estas quejas para asegurar que su posible ingreso como conductores del MÍO tampoco les garantizaría un trabajo estable, ya que además del lío de la gasolina, se habla de demoras en los pagos del sueldo de los empleados de algunas de las empresas privadas que componen el MIO.
 
Otros que se sumaron a las protestas del viernes son los conductores de transporte informal, que usan las vías que conducen a las laderas de la ciudad. Zonas como Terrón Colorado, en el Oeste, carecen de cobertura masiva, aunque hay presencia de alimentadores que van hasta las estaciones del MÍO gracias al sistema de integración.
 
Un problema similar tienen los habitantes de municipios aledaños a Cali como Palmira, Yumbo, Candelaria y Jamundí, que deben movilizarse a diario a la capital del Valle para estudiar o trabajar. Está contemplado por parte de Metrocali y de la Alcaldía que haya una ampliación de rutas, pero hasta el momento el uso de buses intermunicipales sigue siendo la mejor opción para los usuarios de fuera de la capital vallecaucana.
 
Otro problema muy grave es que los buses que le hacen paralelismo al MIO pertenecen, en la mayoría de los casos, a los mismos accionistas privados del sistema, lo que provoca sendos choques internos. En 2013, el actual secretario de Tránsito, Alberto Hadad, llegó a afirmar que detrás de las protestas hay, incluso, miembros del mismo MÍO.
 
Los pequeños transportadores insisten en que les paguen más por sus vehículos, que se cubra el total de la inversión hecha al momento de su compra y en que se diseñe un plan para que ellos hagan parte del sistema sin tener que deshacerse de toda la flota, que puede estar en 2.500 vehículos, incluyendo jeeps y carros particulares que prestan servicio pirata. El alcalde de Cali, sin embargo, dijo que algunas de las peticiones son exageradas, aunque no descartó la creación de un quinto operador privado que aglutine a los que piden no salir de las calles.
 
Adolfo Ochoa/NoticiasRCN.com
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