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La minería ilegal e informal amenaza los ríos del Chocó

Pacífico - Marzo 1 de 2014, 2:53 pm
La contaminación de los ríos afecta a todas las personas que utilizan el agua para las labores diarias.

El uso de mercurio y la remoción del lecho fluvial están acabando con uno de los santuarios naturales de Colombia.

El origen del problema de la calidad y color de los ríos del Chocó comienza en los entables mineros.
 
La remoción de arenas con maquinaria pesada a la orilla de los ríos en búsqueda de oro y platino cambia por completo el agua cristalina de los afluentes y cambia el paisaje natural. El estado del agua es como una metáfora de lo que ocurre en Chocó por cuenta de la minería ilegal: todo turbio.
 
En el punto donde se unen los ríos Quito y Atrato, en la capital chocoana, los divide una línea de colores, rastro de la menoría que kilómetros arriba ha estado muy activa en uno de ellos. 
 
“Lo que hace la minería es remover muchas partículas, mucho sedimento en el río, y aumenta la turbiedad”, explica Demetrio Chávez, técnico de potabilización de aguas del Atrato.
 
Al lado de las máquinas pesadas trabajan  los denominados ‘baharequeros’, mineros tradicionales que sobreviven con lo que a las grandes compañías mineras no les sirve, saben que su actividad afecta la calidad del agua.
 
“El agua sucia no deja ver el agua clara, porque están batiendo entonces el agua se ensucia”, afirma Doris Hurtado, minera artesanal.
 
La búsqueda de cada partícula de oro en los ríos genera contaminación en el agua, esta actividad la realizan cerca de 40.000 mineros todos los días.
 
“Los días sábado y domingo respetan los ríos, no trabajan, para que el río se mantenga limpio”, indica el minero artesanal José Hurtado. 
 
En agosto del año pasado en medio del paro minero cambió el color del río San Juan, algo que cambia radicalmente con la actividad minera. 
 
Muchas personas deben utilizar el agua de estos ríos para lavar, comer y bañarse, además de la pesca, que es una alternativa de empleo y una fuente de alimentación. 
 
“No sé qué vamos a hacer con el agua aquí en el Chocó”, asegura una habitante de la zona. 
 
Los problemas no paran en los ríos, pues estos abastecen muchas poblaciones chocoanas. Es el caso del río Cabí que es la principal fuente para el acueducto de Quibdó, en ese punto el agua llega sucia.
 
NoticiasRCN.com 
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