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Gigantesca tortuga de 500 kilos de peso llegó a playa de Santa Marta a dejar sus huevos

Caribe - Abril 12 de 2016, 5:59 pm
Las tortugas Laúd pueden medir hasta 2 metros de largo.Foto:Facebook

Una ejemplar de la especie Laúd, la más grande de las tortugas marinas y que está en vía de extinción, enterró sus huevos en una playa turística de Santa Marta.

La biología dice que algunas tortugas marinas suelen desovar en la misma playa donde nacieron. Así que resultó doblemente maravilloso el caso de una colosal tortuga Laúd, la mayor de todas las especies que viven en el agua, cuando llegó en la madrugada del pasado lunes al sector de Pozos Colorados en Santa Marta a depositar sus huevos.

Un vigilante advirtió el avance solitario del gigantesco reptil hacia una de las playas del sector. El tamaño y el afanoso comportamiento del animal en busca de un espacio de ese territorio blando y arenoso le hicieron pensar que se trataba de algo inusual, especial. Y, por eso, lo siguiente que hizo el hombre fue dar aviso urgente al gestor ambiental del hotel que está ubicado en ese sitio. 

Cuando Nicolás Molina llegó, unas horas antes del amanecer, presenció deslumbrado el final de un milagroso ritual del que pocos humanos han sido testigos: el desove de la inmensa tortuga de 1.80 de largo y más de 500 kilos de peso.

El reptil llegó a esa playa desde donde frenética e impulsada por su instinto de supervivencia, hace 30 años o más, recién nacida, buscó el abrazo de las espumosas olas para internarse paulatinamente en lo más profundo del mar Caribe.

“Es una bendición, un regalo de la naturaleza, una señal de que las condiciones ambientales de la playa y el mar están mejorando” asegura Nicolás Molina, gerente ambiental del hotel Irotama, quien además revela que la última vez que pasó algo parecido fue hace 30 años cuando la que llegó a este sector fue una tortuga aunque de la especie Carey.

Después de enterrar sus huevos, la tortuga Laúd volvió a la orilla y se perdió en el mar.

De inmediato, biólogos de la Corporación Regional Autónoma del Magdalena, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y el acuario Mundo Marino, se unieron a la observación y a la misión de garantizar la vida de los herederos de esta especie.

Con cintas acordonaron la zona donde se presume la madre depositó al menos un centenar de huevos que la cálida arena ayudará a incubar durante 60 días.

Pero al pie de la zona de desove también habrá una persona vigilando durante 24 horas para ahuyentar a todos los depredadores que pongan en peligro la seguridad de los huevos.

“Perros, aves, iguanas y los mismos humanos representan un peligro para el desarrollo de estos huevos”, dice Molina.

Después los tortuguillos romperán su cascarón y aprovecharán el anochecer para repetir el interminable ciclo de su ancestral pero amenazada existencia.

Sin embargo, los expertos que se pusieron al frente del caso, recomiendan que cuando se logre ubicar el sitio exacto de los huevos, pues estas tortugas tienden a aplicar maniobras de despiste para desorientar a sus enemigos, lo mejor será trasladar la nidada a un vivero bajo condiciones similares a la que ofrece la naturaleza para garantizar su crecimiento hasta la etapa reproductiva.

El gestor ambiental del Irotama que dio a conocer la llegada del gigante réptil a las playas de Santa Marta recuerda  que “la tortugas del mundo están en riesgo. En el caso de las tortugas  Laúd, entre sus alimentos preferidos son las medusas y una de las mayores amenazas es la contaminación, porque al confundir las bolsas plásticas con su comida predilecta, mueren”. La industrialización, comercialización de las playas tropicales, la pesca con redes y la depredación humana orientada al consumo de sus huevos son otras de las grandes amenazas que sufren estas especies. 

NoticiasRCN.com

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