Cuatro nuevos miembros llegan al gabinete a coordinar paz, comunicaciones y la Presidencia. Foto: Presidencia

Nuevos ministerios: ¿carbón para las locomotoras o más burocracia?

Nacional
15 Ago 2014 11:39
Cuatro nuevos miembros llegan al gabinete a coordinar paz, comunicaciones y la Presidencia. Foto: Presidencia
La reforma a la Presidencia, aunque fue alabada por algunos analistas, también deja la sensación de que es politiquera.
La reforma a la Presidencia de la República, con la cual Juan Manuel Santos creó nuevos ministerios, eliminó las altas consejerías y, además, otorgó nuevas funciones y poderes a Germán Vargas Lleras, su fórmula vicepresidencial, se hizo, según el mandatario, con el objetivo de atender con mayor efectividad las funciones de Gobierno y “lograr las metas propuestas para el segundo mandato”.  Pero no son pocas las críticas que recibió esta movida política gestada en la Casa Nariño que algunos calificaron de politiquera y de realizada con afanes burocráticos.
 
Voces de expertos indican que es posible que el aumento de ministros (de 16 a 20) podría generar una “burocratización” del Ejecutivo, lo que a la larga llevaría, incluso, a entorpecer las funciones de la administración Santos y hasta generar rupturas en la Unidad Nacional, por causa del apetito de puestos oficiales para distintos miembros de los partidos que exigen participación en el Gobierno.
 
Entonces, ¿qué efectos puede tener este radical movimiento?, ¿un aceleramiento en los proyectos centrales planteados por Santos el 7 de agosto pasado (paz, equidad, educación), o es solo una forma de saldar deudas políticas heredadas de la campaña de reelección?
 
El analista político Juan Fernando Flórez está convencido de que se trata de los primero, es decir que el timonazo que Santos le dio a la estructura tradicional de la Presidencia, al nombrar nuevos ministros e incluso al reemplazar la secretaria general con el Ministerio de Presidencia, que quedó en cabeza de Néstor Humberto Martínez, fue un acierto.
 
Para Flórez el régimen presidencialista que existe en Colombia hace que sea muy difícil que el Estado, en este caso dirigido por Santos, se dedique a temas vitales con el énfasis necesario para sacarlos adelante, razón por la que se deben delegar funciones a miembros de la administración que asuman responsabilidades específicas y se dediquen con especial atención a temas particulares, como los derechos humanos o la educación pública.
 
“Me parece que fue una decisión acertada, el Presidente tiene muchas funciones y conviene que haya personas que se dediquen a especializarse en algunos campos”, dice Flórez.
 
Agrega que la figura del Ministro de Presidencia funciona como una suerte de Primer Ministro funciona en los regímenes parlamentarios, que puede contribuir a organizar mejor a los titulares de las distintas cartetas y a mejorar la comunicación entre ellos y el Presidente, sirviendo las veces de puente y de coordinador, hablando en representación del mismo Santos a sus subalternos. 
 
“Aunque no hay una jerarquización legal de los ministros, se puede inferir que hay unos de responsabilidades más altas que otros, por ejemplo el de Interior contra el de Cultura. Por eso creo que es natural que haya ‘superministros’, como el de Presidencia, que se pone por encima de los demás”, añade Flórez.
 
Sin embargo, destaca que el incrementar los puestos en la administración de Gobierno puede significar una “burocratización”, por lo que asegura que hay que tener cuidado con la elección de las personas que encabezarán estos nuevos ministerios, para blindarlos de casos de repartición de puestos en función de favores políticos, pero sobre todo para no caer en favores a partidos, aunque destaca las hojas de vida de los ministros que llegan a los nuevos cargos.
 
Quien sí está convencido de que esta reforma afectará a Santos es el senador de Cambio Democrático Alfredo Rangel, quien considera que esta decisión va a complicar la gestión estatal, ya que para él Santos provocó que haya una “maraña” de ministros y consejeros que bien puede causar un cruce de poderes entre ellos.
 
“Yo lo que veo es que se crean cargos nuevos que parecen cumplir las funciones de cargos que ya existían. Veo que habrá un cruce de poderes que puede llevar a un desorden institucional porque parece que nadie es responsable de nada”.
 
Rangel añade que no ve los nuevos ministerios acordes a las propuestas de trabajo para el segundo periodo presidencial, y que considera que no obedecen a una búsqueda de lograr el fin del conflicto, la paz y una mayor educación, sino que responden a un fracaso de los proyectos de desarrollo planteados en 2010, en la primera elección de Santos.
 
“Me parece que este cambio es prueba de que la gestión de sus antiguos ministros fue nula y al hacer esto está admitiendo que no con su fórmula no iba a lograr resultados. El problema es que con tantas personas tomando decisiones sobre el mismo tema, la gestión va a ser lenta y difícil. Además de que creo que los ministros antiguos no se van a sentir conformes con que ahora haya unos supraministros que van a orientar su trabajo”, señaló Rangel.
 
El abogado Fernando Gómez piensa también que la llegada al Gobierno de nuevos funcionarios de alto nivel va a generar disputas internas en el santismo, especialmente luego de una semana en la que el Presidente tuvo rifirrafes con miembros de las bancadas del partido de la U y del Liberal por cuenta del nuevo gabinete y por la elección del nuevo Contralor.
 
“Santos tiene un problema de rebeldía en la U porque llegó Gina Parody al ministerio de la Educación y los parlamentarios costeños quieren más mermelada por haber ayudado a la reelección. Y justo en esa coyuntura, crea nuevos cargos y empodera a Vargas Lleras. Eso sin duda va a ser un problema interno porque hay una nueva lucha de poder interna”, señala Gómez.
 
Agrega que el gran ganador de este cambio es el vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien ahora tendrá poderes especiales, especialmente para tomar decisiones en temas de infraestructura y vivienda, lo que le dará mucha fortaleza en las regiones.
 
Además, Néstor Humberto Martínez, quien será quien le hable al oído a Santos, hace parte de Cambio Radical, el partido del vicepresidente, por lo que los “botines burocráticos” quedaron en manos de Vargas, quien desde 2010 se perfila como uno de los más fuertes aspirantes a llegar a la Casa de Nariño y quien declinó competir en este año para acompañar a Santos en la campaña reeleccionista.
 
“Sin duda que el gran vencedor es Vargas Lleras. Tiene el manejo de grandes temas y un hombre de su partido será la mano derecha de Santos en temas políticos y de Congreso. Quedó con una gran acumulación de poder de su lado, lo que puede provocar que haya un llamado de los miembros de los otros partidos a que se les dé más parte de las golosinas. Santos tiene ya conatos de indisciplina partidista y tiene que actuar con cautela ahora”.
 
Por su parte, el politólogo Vicente Torrijos, cree que la determinación tiene tanto de positivo como de negativo. Para empezar opina que el puente que se crea entre los ‘superministros’ y los otros titulares de cartera van a derivar en mucha más comunicación entre los ministros y la Casa de Nariño y también se logrará que haya una asesoría más específica el jefe del Gobierno sobre los temas que se manejan en salud, educación, infraestructura y demás. 
 
“Con esto lo que va a ocurrir es que se van a tomar decisiones con información milimétrica y las determinaciones de Santos van a haber sido asesoradas desde muchos puntos de vista, haciendo así que se canalicen muchos temas a través de sus asesores y funcionarios”.
 
Pero Torrijos también está de acuerdo en que los riesgos que se corren son muy altos, ya que las calidades de los ministros podrían conducir a que se genere un fenómeno de gabinete paralelo con lo que él llama “ministros clones”.
 
“Las altas consejerías eran mucho más flexibles, ahora hay funcionarios con poder ministerial tomando decisiones sobre temas similares. Hay una yuxtaposición de poderes, porque los nuevos no son solo coordinadores de cartera, sino que tomarán decisiones”.
 
Torrijos enfatiza que para él lo que Santos hizo fue pagar favores recibidos en campaña, porque llegó a un punto en el que la Unidad Nacional se hizo demasiado grande y tenía que encontrar una manera de satisfacer las necesidades burocráticas.
 
Cree, sin embargo, que a medida que se paguen más ayudas, habrá más reclamos, como lo manifestó antes el analista Fernando Gómez. Torrijos explica que desde ya se están conformando fuerzas electorales de cara a los comicios de 2018, que aunque están muy lejos, son la joya de la corona de los políticos.
 
Para el politólogo, los ministerios son trampolines que sirven para impulsar campañas y candidatos. Desde ya se sabe que Santos no podrá ser reelegido, lo que deja de una vez una competencia para reemplazarlo, por lo que los partidos que quieren permanecer en el poder esperan tener los mejores puestos para garantizar visibilidad y gestión para capitalizar en la siguiente campaña.
 
“Si el Presidente no tiene cuidado, las fisuras que hoy se están creando por el pago de cuotas, van a provocar fracturas al interior de la Unidad Nacional. Es muy temprano todavía para decirlo, pero el Centro Democrático puede ganar espacio importante si eso sucede, al capitalizar el caos interno”.
 
Torrijos asevera que aún hay ‘mermelada’ para repartir, lo que puede mantener la cohesión partidista, pero sí teme que el gobierno de Santos sea el de apagar incendios y no el de, precisamente, gobernar.
 
“Me preocupa que Santos pase más tiempo tratando de mantener la Unidad Nacional que gobernando”.
 
Aunque las críticas han arreciado, la reforma apenas cuenta con pocos días de nacida así que habrá que darle la oportunidad de probarse a sí misma y de que los nuevos ministerios comprueben si son necesarios o si de verdad funcionan apenas como cuotas debocráticas.
 
Adolfo Ochoa Moyano / NoticiasRCN.com