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¿Qué efectos tendría el escándalo de los generales en los diálogos?

País - Febrero 23 de 2014, 8:25 am
La llamada cúpula para la paz llegó a su final luego de apenas seis meses. AFP

Analistas creen que las denuncias de corrupción en el Ejército enviarán una imagen negativa a los delegados de la guerrilla en Cuba.

La elección del general Leonardo Barrero como comandante de las Fuerzas Militares de Colombia en agosto del 2013 estuvo enmarcada en la necesidad de nombrar una “cúpula para la paz”, de  cara a las negociaciones del gobierno de Juan Manuel Santos con la guerrilla de las Farc en Cuba.

En su momento tanto el Presidente como Juan Carlos Pinzón, el ministro de Defensa, hablaron de Barrero como un hombre muy cercano a la tropa, que podría ayudar a cohesionar a los soldados, infantes de marina y aviadores en caso de un eventual posconflicto, o en el caso contrario, a arreciar la lucha armada en contra de los grupos ilegales. 

Sin embargo la llamada cúpula para la paz llegó a su final luego de apenas seis meses, por cuenta   de un escándalo de corrupción al interior del Ejército, que no solamente salpicó a varios generales sino que involucró directamente al coronel Róbinson González del Río, quien está detenido por causa de los llamados falsos positivos.

Por cuenta de este escándalo, seis generales fueron llamados a calificar servicios. Después  del anuncio, tanto el general Barrero como el general Manuel Gerardo Guzmán, hablaron públicamente, dejando entrever que se sentían abandonados e incluso llegando a asegurar que el  Gobierno se “lavó las manos” con ellos.

Entonces, ¿este tira y afloje entre los altos mandos militares del país y el Gobierno, qué efectos puede tener en Cuba?

Para analistas, la primera consecuencia directa es que mina la imagen de los representantes del Estado ante los negociadores de las Farc, que ven un país dividido y en el que parece que no hay unidad entre las Fuerzas Militares y sus comandantes naturales que son Santos y Pinzón.

“Las Farc ven un Estado que se chuza a sí mismo, que no puede controlar la corrupción interna que lo carcome y que no tiene confianza en su propio Ejército. Eso puede afectar la manera en la que se negocien los términos que aún quedan pendientes en La Habana”, dice León Valencia, analista y director de la fundación Paz y Reconciliación.

Valencia añade que la situación, en la que ya dos generales han hablado en contra del Ministro de Defensa, da material a los detractores de la paz para que ataquen el proceso y siembren discordia entre las propias Fuerzas Militares y también con sus superiores. 

Jaime Reyes Breton, otro general destituido, aseguró que su salida del Ejército se debe a la “falta de carácter” de Juan Carlos Pinzón fue lo que llevó a que rodaran las cabezas de altos mandos militares que, según él, nada tenían que ver con los casos de corrupción denunciados. 

Para Valencia, Santos no tenía otra opción distinta a retirar de su cargo al general Barrero, porque no “se pueden tolerar esas acciones en la tropa”, pero asegura que el problema es que el escándalo estalló en medio de la coyuntura electoral, lo que fue aprovechado, principalmente, por el uribismo para adelantar su campaña en contra del proceso de paz y en contra de la reelección.

“El problema es que la paz se politizó. Es una bandera de Santos y de quienes apoyan su reelección, no es una política nacional aparte de los partidos y los candidatos. No hay un bloque unificado en su favor como lo hubo, por ejemplo, con la Seguridad Democrática, que era justificada a rajatabla por Uribe y respaldada por casi el 80% del país. La destitución de los generales también se politiza aunque es una necesidad”, dice Valencia.

El exministro Camilo González Posso piensa también que el uribismo ha apalancado las críticas en contra de Santos y su ministro de Defensa, de cara a las elecciones presidenciales de mayo del 2014, aunque no considera que la destitución de los generales y sus reacciones pueden afectar directamente a quienes están sentados, dialogando en Cuba. 

“Al corto plazo no veo un efecto directo. Lo que creo es que las Farc ve esta situación con beneficio de inventario porque pueden inferir que esta situación puede generar una especie de relajamiento en cuanto a operaciones militares en su contra. Lo que no es un hecho, pero puede generar una sensación de que la división puede provocar menos acciones”.

Para el analista Fernando Gómez, sin embargo, el escándalo de los generales sí puede tener un efecto en futuro de los diálogos. Él cree que en un posible escenario de posconflicto, la guerrilla tendría garantías de que el Gobierno está dispuesto a enfrentarse al Ejército, en caso de que sea necesaria una reestructuración de las Fuerzas Militares.

“Esa no fue la intención de Santos ni mucho menos, pero es un panorama que puede existir y es un argumento que puede ser usado a favor de las negociaciones en el futuro. Es claro que no hay intocables dentro del Ejército y que Santos está dispuesto a hacer limpiezas internas, aunque eso le signifique un costo mediático como este”.

Gómez cree que los efectos directos se verán en las elecciones legislativas y presidenciales porque la oposición tomará las banderas de los militares golpeados por la seguidilla de escándalos y tratará de polarizar la opinión en contra de la Unidad Nacional.

Además, según un artículo de la prestigiosa publicación británica The Economist, el cambio que realizó el presidente Santos en la cúpula militar beneficiará el proceso de paz.

En el escrito se señalan las recientes decisiones que tomó el jefe de Estado sobre el Ejército Nacional. “El 18 de febrero el presidente Juan Manuel Santos apuntó a Leonardo Barrero, jefe militar de Colombia, apenas dos semanas después de haber suspendido a dos generales a cargo de la unidad de inteligencia del Ejército”, asegurando que esto ha abierto el camino para situar en posiciones claves a militares que están en “sintonía” con la paz.

“La reorganización impulsada por los dos escándalos le ha permitido a Santos ubicar a oficiales, que están en sintonía con su objetivo de lograr una paz negociada, en posiciones vitales”. Pese a esto, también  aclara que el Jefe de Estado ha llevado con mucho cuidado su relación con las Fuerzas Armadas, siendo consciente de que “necesita su apoyo para un eventual acuerdo de paz”.

De igual forma, indica que el nuevo comandante de las Fuerzas Militares, el general Juan Pablo Rodríguez, además de acompañar el proceso de paz, también le ha propinado contundentes golpes a las Farc.

NoticiasRCN.com

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