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El debate sobre las drogas, también en la campaña al Congreso

Elecciones - Marzo 7 de 2014, 11:35 am
Algunos candidatos al Congreso apoyan la legalización de la drogas. Foto: AFP.

Unos proponen legalizarlas. Otros, despenalizarlas. En todo caso, el debate debe ir más allá de las elecciones, dicen analistas.

Hasta el presidente Juan Manuel Santos ha hablado del tema en diferentes escenarios. Para el mandatario, el mundo debe abrir el debate sobre cómo se realiza la lucha contra las drogas y buscar alternativas que brinden mejores resultados. Aunque el jefe de Estado no habla de
legalización, esta ha sido una de las opciones en países como Uruguay y Estados Unidos. Por eso no es raro que esta discusión, la de legalizar o no las drogas, haga parte de las propuestas de algunos de los candidatos que aspiran al Congreso.
 
Las voces se escuchan desde todos los partidos, pero tal vez la más fuerte y polémica viene del Partido Conservador, que históricamente se ha caracterizado por sus posturas en contra de este tipo de políticas.
 
Daniel Raisbeck, profesor universitario de 32 años y aspirante a la Cámara de Representantes por Bogotá, afirma que de ser elegido daría el debate por la legalización de la marihuana y la cocaína en Colombia de manera unilateral, es decir, sin tener presente la posición de los demás
países. Por legalización se entiende toda la cadena, producción, distribución y consumo de drogas.  
 
“El principal problema de Colombia es la cocaína, que es responsable de nuestra guerra y la violencia, los carteles de droga existen porque el negocio es ilegítimo”, expone Raisbeck, quien recuerda los tiempos de la prohibición de bebidas alcohólicas en Estados Unidos y cómo eso
llevó al surgimiento de la mafia de Al Capone. 
 
Ante este planteamiento del Conservador, analistas consultados por NoticiasRCN.com discrepan. Por un lado, el exministro y exalcalde de Bogotá, Jaime Castro, dice que la despenalización unilateral podría aislar al país en un contexto internacional.
 
“Por los antecedentes de Colombia, si nosotros lo hiciéramos unilateralmente, eso nos convertiría en una nación paria. Seríamos estigmatizados a nivel internacional. La imagen del país se vería afectada”.
 
De manera similar opina el constitucionalista Juan Manuel Charry. “Las medidas que se adopten deben ser concertadas porque cada día estamos en un mundo más globalizado, más interdependiente, no solo en el aspecto económico, sino también político, de seguridad, entre otros”. 
 
Pero Raisbeck, cuya campaña gira en buena parte sobre el tema de las drogas, da una propuesta alternativa a las posibles sanciones que se puedan recibir de otras naciones, como de Estados Unidos, en caso de darse una legalización unilateral.
 
Dice que Colombia debe buscar alianzas y mercados alternativos que permitan sobreponerse a un posible bloqueo internacional. “Hay que tener más libre comercio, hay que diversificarse, no debemos concentrarnos en un solo mercado, además hay que pensar en toda la plata que
nos vamos ahorrar en gasto militar”, indica.
 
Una postura que Charry califica de ingenua. “El punto no es ‘yo legalizó la cocaína y si Estados Unidos se molesta entonces busco a alguien más que me compre el petróleo y el café’. No se trata únicamente de sanciones comerciales, se trata de un problema de dimensiones globales”.  
 
Por su parte, el también constitucionalista y ponente de la sentencia que despenalizó el consumo y porte de la dosis mínima en Colombia, el exmagistrado Carlos Gaviria Díaz, resalta que con la legalización se estarían incumpliendo tratados internacionales como la convención de
Viena sobre estupefacientes, lo que generaría diversas sanciones para el país. Por eso plantea como una mejor solución la despenalización total, ya que la represión produce  narcotráfico. 
 
“Erróneamente se piensa que la despenalización conduce al narcotráfico y es al revés, la despenalización rebajaría el costo de la droga. Si el Estado permite la venta de droga, como se va a hacer con la marihuana en Uruguay, entonces controla la calidad y la cantidad. Unos diez
gramos de marihuana podrían llegar a costar lo que vale una copa de aguardiente, porque el negocio deriva de que la droga es cara por la prohibición”.
 
Janner Alemán, candidato al Congreso por el movimiento político Mira, también se muestra a favor de la despenalización y opina que el consumo de drogas debe ser tratado como un problema de salud pública.
 
Otros aspirantes, como la liberal Wendy Arenas, el exalcalde de Cali Jorge Iván Ospina de la Alianza Verde y el exsenador Carlos Cárdenas del Partido de la U, creen que lo mejor sería la legalización de la marihuana, pero no de la cocaína.
 
Wendy Arenas, por ejemplo, afirma que la lucha contra las drogas no ha tenido el éxito esperado en el mundo, generando además de un alto número de víctimas por violencia, en medio de la guerra contra el narcotráfico, un grave impacto ambiental.
 
“Esa lucha como se ha planteado, con el uso de la fuerza, no ha funcionado y nosotros hemos sido uno de los países víctima de esa lucha mal concebida. Una de las estrategias que se ha planteado es la de legalizar algunas de las drogas”, señala, y agrega que un eventual proceso de
legalización debe ir de la mano de un programa de consumo responsable. “Esto tiene que ir acompañado de un proceso educativo en el que también se trate la prevención”.
 
Jorge Iván Ospina habla de la tradición ancestral de la marihuana, para indicar que no es buena ni mala, ni legal ni ilegal. Dice que dado los altos niveles de consumo en Colombia lo más sensato sería la legalización. 
 
“Lo más conveniente para la humanidad es actuar con sensatez sobre la base de experiencias similares exitosas. Uno de cuyos elementos, no el único pero crucial, es la legalización, es decir la normalización, la aplicación de reglas para la producción, la circulación y el consumo”.
 
Carlos Cárdenas dice que levantar la prohibición le permitiría al Gobierno disminuir el impacto negativo que genera a la sociedad la producción ilegal de marihuana. “El Estado tendría control sobre la producción y la calidad, se debilitaría la criminalidad”.
 
Con ellos está de acuerdo el analista Charry, quien hace una diferencia entre las llamadas drogas blandas y las drogas duras. “Es el caso de la marihuana y el alcohol, que relativamente tienen un efecto nocivamente bajo. El tema de la marihuana ha dado pasos positivos en Estados
Unidos y en Europa, donde se ha permitido su consumo para uso recreativo, aunque no está del todo claro el tema de la producción y comercialización”.
 
Al hablar de otras sustancias, los candidatos concuerdan en que no se pueden legalizar todas, haciendo énfasis en el bazuco, narcótico que es conocido por destruir el organismo de quien lo consume. En este punto Gaviria y el candidato Raisbeck están de acuerdo en que la
regularización del mercado de las drogas llevaría a la disminución de la producción de esta y otras sustancias completamente dañinas.
 
“Acuden al bazuco porque la cocaína es costosa, entonces la mezclan con ladrillo y cemento. Es mucho más razonable que haya un mercado de drogas regulado con precios razonables y no desorbitados, de esa manera todo se hace más controlable”, anota el exmagistrado Gaviria.
 
Frente a uno de los grandes temores de la ciudadanía, que es el impacto que podría tener la legalización sobre la comunidad en general, los candidatos consultados manifiestan que todo es cuestión de educación.
 
Esta posición fue considerada por Jaime Castro, quien apunta que en caso de presentarse una legalización, dentro de la regulación se debe prever el riesgo. “Sin duda alguna (la legalización) tiene riesgos de carácter social, pero de acuerdo con las medidas que se adopten se deben
evitar esos riesgos”.
 
De forma parecida opina Gaviria, quien asegura que “de la misma manera en que no se puede facilitar el acceso de los menores al alcohol tampoco se puede facilitar el acceso de los menores a la droga. Lo que está de por medio, fundamentalmente, es educación. Hay que pensar en
regulaciones razonables”.
 
Finalmente, a favor de Raisbeck, quien tiene las propuestas más polémicas frente al tema, Charry opina que la legalización de la cocaína sería un duro golpe para los carteles del narcotráfico. 
 
“El efecto más nocivo del tráfico de drogas ilícitas es la cantidad de dinero que produce para las organizaciones criminales, que les da el poder de corromper a las autoridades. En ese orden de ideas se debería buscar legalizar la cocaína para desmontar el negocio ilícito y volverlo un
negocio lícito donde las utilidades, en parte, se conviertan en impuestos”.
 
En lo que sí coinciden los candidatos es que para llegar a la legalización se debe generar un debate nacional que involucre a expertos en todas las ramas y a las comunidades cuya economía esté ligada a la producción de sustancias consideradas ilícitas. 
 
Lo cierto es que se trata de un problema que durante años ha impactado de forma sensible a Colombia en todos los sectores. De ahí, que hoy esté en la agenda de muchos. Lo importante es que se convierta en un debate nacional profundo y no solo un tema electoral que busca
llamar la atención de quienes acudirán a las urnas el próximo domingo.
 
NoticiasRCN.com/ @JBarrantese
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