El barco cubría una ruta entre las islas de Ukerewe y Ukara, con unos 400 pasajeros a bordo, pese a que su capacidad máxima era de 100 personas y 25 toneladas de carga.

Una fundación busca recoger fondos para ayudar a los prisioneros de distintos centros de reclusión, pero no cuenta con la aprobación del museo de Robben Island.