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Tres teorías sobre el vuelo fantasma de Malaysia Airlines

Oriente - Marzo 21 de 2014, 12:47 pm
Los expertos se inclinan a un sabotaje al interior del vuelo. Foto: AFP

Sabotaje, problemas psicológicos o una falla técnica, son algunas de las especulaciones sobre la desaparición del vuelo malasio.

Tatiana Ramírez/NoticiasRCN.com
 
Las especulaciones sobre la enigmática desaparición del vuelo MH370 de la aerolínea Malaysia Airlines evolucionan a diario. Desde un secuestro por parte de los pilotos hasta un atentado terrorista realizado por alguno de los pasajeros han barajado los expertos para explicar la desaparición del Boeing 777-200ER el pasado 8 de marzo con 239 personas abordo.
 
Lo que está claro hasta ahora es que las comunicaciones del vuelo se apagaron 40 minutos después de que el avión despegó de Kuala Lumpur hacia Pekín, cuando sobrevolaba el Mar de China Meridional, lo que ha imposibilitado su rastreo por los radares civiles de la compañía aérea y la torre de control. 
 
“Hay dos formas de detección. La primera son las ondas que emite el avión a los radares civiles en tierra a través del transpondedor y del ACARS, que le dicen a la compañía y a la torre de control la altura, ubicación y fallas técnicas de la aeronave. La segunda son los radares militares que emiten señales que rebotan cuando se pegan contra algo y detectan los objetos. Por ejemplo, un misil es lanzado por China contra Malasia y quienes lo detectan son los radares militares no los civiles, porque el misil no va diciendo: allá voy donde ustedes”, explica el ingeniero y analista de aviación comercial, Alberto Maya Restrepo.
 
 
Por eso la tarea de encontrarlo es de las fuerzas militares de cada país. Una labor titánica si se tiene en cuenta que el avión, según Inmarsat, la compañía de comunicaciones por satélite que tenía un sistema instalado en el Boeing, voló siete horas después de que se reportó su desaparición. Es decir, podría estar en cualquier lugar, más teniendo en cuenta que los tanques del Boeing tienen capacidad para volar durante 14 horas.
 
Pero las teorías son múltiples y nadie quiere apegarse a una sola. “Cuando hay un accidente aéreo lo primero que hacen tanto las aerolíneas, como el fabricante y las compañías de seguros es lavarse las manos y manipular la información. Como no se ha encontrado el avión todo el mundo quiere evitar sanciones, que las acciones caigan en la bolsa, que los pasajeros desconfíen de la aerolínea”, explica el comandante José María Jaimes, presidente de la Organización de Aviadores de Avianca (ODEAA). 
 
Sabotaje 
 
Desde que el Gobierno malasio confirmó que el avión cortó los sistemas de comunicaciones y cambió de rumbo, el piloto comandante Zaharie Ahmad Shah, de 53 años con más de 30 de experiencia, y el copiloto Abdul Hamid, de 27 años, se han convertido en los principales sospechosos.
 
Las últimas palabras que recibió la torre de control desde la cabina “está bien. Buenas noches”, dichas por el copiloto, fueron las que desataron las sospechas de secuestro o sabotaje. No por su contenido sino por los tiempos en que empezaron a desconectarse las comunicaciones desde la cabina de la aeronave. Hamid las dijo 12 minutos después de que fuera apagado el sistema ACARS -una computadora de mantenimiento que envía datos cada 30 minutos del estado del avión a la compañía aérea- y dos minutos antes de que fuera desconectado el transpondedor -dispositivo que da una respuesta a la señal del radar en tierra para que la torre de control sepa por dónde va-. 
 
Con cada nueva pista que sale, los expertos se convencen más de que el Boeing 777-200ER fue desviado de manera deliberada de su curso por algún miembro de la tripulación o un pasajero con gran conocimiento de la navegación comercial, ya que el cambio de rumbo no se realizó manualmente, sino a través de un código informático programado en la cabina de mando, señalaron investigadores estadounidenses al New York Times. Además, la aeronave bajó a los 5.000 pies de altura para desaparecer del mapa de los radares, mientras cambiaba de rumbo.
 
“Si el avión no usó todos los medios disponibles para comunicarse, definitivamente alguien intervino la aeronave, porque todos han buscado por la ruta que tendría que haber volado el avión y nadie lo ha encontrado. La intención de no comunicarse es la evidencia más clara de que alguien lo desvío intencionalmente”, señala el capitán Jaime Hernández, presidente de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles (ACDAC).
 
 
Una falla humana
 
Tan pronto se conocieron los detalles sobre la desconexión deliberada del sistema de comunicación, el Gobierno ordenó investigar los antecedentes y perfiles psicológicos de la tripulación y los pasajeros. Pero los resultados de la investigación no han resultado muy prometedores. 
 
El comandante Shah, quien trabaja en Malaysia Airlines desde 1981 y tiene unas 18.000 horas de vuelo, es familiar de Anwar Ibrahim, un líder opositor malasio que fue condenado a cinco años de cárcel horas antes del despegue del avión, sin embargo, sus allegados aseguraron que no es un fanático político y es un piloto admirado entre los jóvenes. 
 
El copiloto Hamid, hijo de un alto responsable del ministerio de Obras Públicas del estado malayo de Selangor, es descrito por sus amigos como un joven religioso dedicado a su carrera, sin embargo, la semana pasada se conocieron unas fotos de él en el 2011 con dos jóvenes sudafricanas en la cabina del avión, una clara violación a las normas de seguridad. 
 
El ministro de Defensa e interino de Transportes de Malasia, Hishamudin Husein, declaró que la información entregada por cada Nación sobre los 226 pasajeros no reveló nada importante sobre los 153 chinos, incluida una delegación de artistas; 38 malasios; dos iraníes que intentaban llegar a Europa con pasaportes falsos; tres estadounidenses, entre ellos un ejecutivo de IBM; dos canadienses; siete indonesios, seis australianos, cinco indios y cuatro franceses; dos neozelandeses; dos ucranianos; un ruso; un taiwanés y uno holandés. 
 
Ante la escasez de pruebas, los expertos se concentraron en señalar las múltiples fallas que cometieron las autoridades malasias con la investigación, un problema que según el analista Maya se debe a la falta de preparación de la Fuerza Militar malasia que pese a que identificó el vuelo no advirtió sobre los cambios de la ruta y altura del avión. 
 
Acusaciones de las que el ministro Hussein se defendió asegurando que era "un caso sin precedentes que podría cambiar la historia de la aviación" y que podría dejar lecciones a futuro sobre la seguridad de la aviación. 
 
Una falla técnica 
 
Un problema en los controles que envió el avión a pique; una falla súbita en todo el sistema eléctrico que colapsó las comunicaciones; una descompresión, una falla en el motor o en el sistema de combustible que derivó en una explosión. En esta área las opciones son múltiples, pero algunas son más certeras que otras. 
 
Para los expertos las dos primeras opciones son las menos probables. Si hubiera sido una falla súbita, el avión se tendría que haber precipitado al océano en el golfo de Tailandia, una zona en donde las 26 naciones que participan en la búsqueda no han encontrado nada.  
 
“No se puede asumir que todos los pasajeros se hayan quedado dentro del avión esperando que se hundiera. Alguno tendría que haber salido. Además algunos objetos del avión, como las sillas, están diseñados para flotar”, explica el capitán Hernández. 
 
Razón por la cual los países que participan en las tareas de rastreo, con más de 40 aeronaves y 34 barcos, incluidos más de una docena de aviones Orion P-3 y Hércules C-130 ampliaron su búsqueda al corredor sur -que se extiende desde Indonesia al sur del océano Índico-, y el corredor norte -que parte del norte de Tailandia y llega hasta Kazajistán y Turkmenistán-.
 
Otra opción que se estudia es una explosión que haya causado una falla súbita en las comunicaciones, pero en tal caso el avión no hubiera seguido volando por siete horas. Y ante una falla eléctrica, los aviones tienen unos generadores de emergencia y un radio para comunicarse. 
 
En el área de las explosiones, también se habla de una posible explosión del tanque de combustible, pero una explosión de esa magnitud hubiera sido captada. El Boeing 777-200ER tiene capacidad para cargar 45.220 galones. 
 
Diversas especulaciones apuntan a una posible descompresión que se pudo haber dado porque algún objeto extraño causó un hueco en el avión que produjo el fallecimiento de los pasajeros por falta de oxígeno. O porque el avión llegó hasta 13.716 metros de altura para matar a los pasajeros con monóxido de carbono. Cuando el Boegin supera la altura a la que vuela normalmente las mascarillas de oxígeno caen y se vacían luego de 12 o 15 minutos.
 
En caso de que hubiera sido una falla en el motor el piloto tendría que haber intentado aterrizar en un aeropuerto cercano, en su caso tenía 634 pistas cerca, “pero eso no parece ser lo que pasó porque no se intentaron comunicar con un aeropuerto con la capacidad de recibir el avión que mide 60 metros de envergadura por 63 de largo”, explica el analista Maya. En Colombia, el triple siete podría aterrizar sólo en el aeropuerto de Rionegro, Barranquilla, Cali o Bogotá.
 
En caso tal de que el avión haya aterrizado de forma abrupta en una isla o en una zona cualquiera se activaría de inmediato el transmisor de emergencia que se dispara cuando siente una desaceleración anormal de la velocidad. Eso en caso de que no lo hayan apagado manualmente. 
 
Sin embargo, Malaysia Airlines, que empezó a trabajar con el Boeing 777-200ER desde 2002, destacada por su buen registro de seguridad sometió a revisión unos días antes el vuelo. 
 
Cada día parece que surge una nueva teoría, pero las barreras idiomáticas de los militares de cada nación -que envían datos fragmentarios sobre lo que consiguen- y los celos entre las fuerzas de seguridad de cada país han dificultado aun más la tarea de búsqueda. Esta situación no sólo plantea dudas sobre la capacidad de malasia sino sobre la actuación militar de otros países, que dejaron pasar el avión sin detectarlo revelando brechas en sus defensas aéreas.
 
“Las fuerzas militares de los distintos países no quieren revelar que capacidades tienen o que tan mal están, pero todos están interesados en el accidente porque eso también ayuda a saber y evitar problemas futuro”, señala Maya. “Algún día se encontrarán las cajas negras y se dilucidará el problema, pero de momento es un enigma de gran tamaño”.
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