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Liberación de presos políticos, un reto de Rohani

Oriente Medio - Agosto 4 de 2013, 10:19 am
Hasan Rohani, nuevo presidente de Irán. Foto: AFP.

NoticiasRCN.com habló con Fakhorasadat Mohtashamipur, esposa de uno de los principales presos opositores.

Catalina Gómez Ángel
Corresponsal de Noticias RCN en Irán 
 
Los aplausos se extendieron en el improvisado salón de una organización de trabajadores en el centro de Teherán cuando la anfitriona anunció que le había tocado el turno de hablar a la señora Mohtashamipur. 
 
Envuelta en un chador negro que cubría su gabardina y pañoleta verde, sonreía incómodamente desde el atril improvisado donde sólo tres minutos atrás había estado hablando Faezeh Rafsanjani, la hija menor del influyente expresidente ayatolá Hashemi Rafsanjani, que el pasado mes de marzo salió de la cárcel después de cumplir seis meses de condena acusada de atentar contra la seguridad del Estado. Ambas estaban allí para hablar de la situación de la mujer en Irán y los presos políticos.
 
"El apoyo de la gente ha sido fundamental en este tiempo", cuenta Fakhorasadat Mohtashamipur al recordar cómo ha sido su vida en los últimos cuatro años desde que su esposo, el político reformista Mustafá Tajzadeh, que fue trasladado a la cárcel de Evin después de las controvertidas elecciones de 2009 en las que terminaría por ser reelegido el hoy saliente presidente Mahmoud Ahmadineyad. Desde entonces, Tajzadeh se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de la oposición en la República Islámica como quedaba en evidencia en los aplausos y los gestos de cariño de las mujeres presentes en este encuentro. 
 
Tajzadeh, quien fuera viceministro de interior en épocas de la presidencia del reformista Mohammad Jatami, hizo parte del numeroso grupo de políticos y periodistas reformistas que fueron encarcelados como respuesta a la oleada de protestas que surgió en Irán para reclamar la reelección del presidente Mahmoud Ahmadineyad en 2009.  Entonces, un gran sector de la población consideraba que el triunfo había sido para el exprimer ministro Mir Hussein Musavi, que había logrado crear una gran movilización dentro de la sociedad en el marco de aquellas elecciones. 
 
Desde entonces, janume Mohtashamipur —como se refieren a ella en Irán por el término de señora— libra varias batallas. "Mis responsabilidades se han multiplicado", dice esta mujer de 50 años que antes de la detención de su marido tenía una vida bastante agitada. 
 
Había sido parlamentaria en época de la presidencia reformista de Mohammad Jatami y hacía parte de múltiples organizaciones que trabajan con temas de la mujer en Irán. Su mayor objetivo era investigar sobre la mujer y llevar información sobre sus derechos a las mujeres más humildes de la sociedad.
 
"Mi vida ha cambiado bastante. La interacción con mi familia cercana se ha limitado, pero mi vida social se ha expandido en estos años", asegura Fakhorasadat. 
 
Cuenta que su familia, incluido sus padres, no comparten la posición política de esta pareja que se ha convertido en uno de los emblemas del movimiento reformista en Irán. Muy rápidamente después de comenzar la conversación Mohtashamipur da entender, sin entrar en detalles, que su familia no sólo es muy tradicional sino que también cercana a las ideas del Líder Supremo, Ali Jamenei. Por lo tanto no comparten la posición crítica que la pareja ha tomado frente al régimen islámico.
 
Es así  como en estos años Fakhorasadat ha tenido que soportar todos los problemas sin el respaldo de su círculo íntimo. Su gran apoyo, dice, ha sido las familias de los "mártires y los otros presos políticos" que hay en Irán. En especial las mujeres, dice que han creado una especie de clan. Son entre 25 y 50 familias. Se reúnen con frecuencia, leen el Corán o van de paseo al campo. Hacen cualquier cosa que las mantenga ocupadas.  
 
Estas mujeres cada mes se citan en la casa de Mohtashamipur en una ceremonia que ya se ha vuelto costumbre. Celebran el aniversario en el que Tajzadeh comenzó su ayuno voluntario, que ya se extiende a 31 meses atrás. "No comen durante el día como en Ramadán. Lo hace como símbolo de protesta", cuenta, y señala que las razones por las que su marido recibe más presión que otros presos políticos se debe a que es una de las voces más críticas contra el régimen que hay dentro de Irán. 
 
En Irán son bien conocidas las cartas que  Mustafá Tajzadeh escribe públicamente al Líder Jamenei, en las que saca a la luz los problemas del país y en las que llama a cada cosa por su nombre. "El Ayatolá Jamenei debe detener las difíciles condiciones en las que se encuentran los grupos y personas opositoras en Irán. Actualmente no hay diferencia entre el régimen iraní y el antiguo régimen de Hosni Mubarak en Egipto", escribió Tajzadeh en una de sus últimas cartas.
 
"Él siempre me dice que en ninguna parte de nuestra constitución está escrito que no se puede expresar la opinión, ni escribir lo que se piensa", recuerda la mujer, quien recuerda que su esposo siempre le dice que puede hacer lo que quiera, decir lo que quiera, mientras permanezca en el marco de la Ley.
 
"Yo siempre he estado orgullosa de él, pero cada vez que hace pública una de sus cartas me preocupa lo que le pueda pasarle", cuenta haciendo énfasis en asegurar que lo que más le quita el sueño es que otras personas vayan a tener problemas por tener contactos con ella o por defender a su marido como ha sucedido en el pasado.
 
"Él (Tajzadeh) dejó claro desde el principio que no se callaría. Que si lo dejaban libre iba a seguir defendiendo sus ideas.  Y que si lo mantenían en prisión, la cárcel iba a ser su medio de expresión y mucha más gente oiría sus pensamientos", dice esta mujer que recuerda que su matrimonio fue acordado por los padres, a la manera  tradicional iraní, cuando ella tenía 18 años. También confiesa que Tajzadeh hubiera sido rechazado en situaciones normales ya que a pesar de ser educado no tenía dinero en aquel entonces. Había dejado los estudios de mecánica y química en Estados Unidos para regresar a Irán y luchar por la Revolución que se llevaba a cabo en aquella época en Irán. Su capacidad económica, confiesa ella, no se podía comparar con la de otros pretendientes que la joven Mohtashamipur tenía en aquel entonces. 
 
"Yo le había comunicado a mis padres las características del hombre que yo quería y éstas no coincidían con la de los hombres que estaban interesados en mí. Fue así como después de buscar ellos mismos me presentaron a Tajzadeh y yo lo acepté". 
 
Desde entonces, la pareja luchó por sacar adelante la Revolución Islámica y más adelante por defender las ideas del reformismo que cree que el régimen se tiene que transformar desde su interior para adaptarse a las nuevas circunstancias. Todas estas circunstancias por las que han atravesado juntos hacen que la vacuna emocional sea mayor cada día. Y es que Fakhorasadat sólo está autorizada a visitar a su marido una vez a la semana a través de un vidrio de seguridad, sólo por 20 minutos.  
 
Ella, sin embargo, es la única comunicación que Tajzadeh tiene con el mundo externo. A diferencia de otros presos no puede utilizar el teléfono, no puede ver a sus hijas ni reunirse personalmente con su mujer. Le dejan leer algunos periódicos sin importancia "para que no saque conclusiones" y ver algunos programas de televisión sin contenido político. Pero su única compañía son tres guardias que rotan durante el día. 
 
"Ha tenido épocas más relajadas, pero en los últimos meses la presión ha vuelto a aumentar", cuenta la mujer, y recuerda que en cuatro años sólo lo han dejado salir tres veces de prisión por un periodo de cuatro días —licencias temporales que son normales dentro del sistema penitenciario iraní—. El resto del tiempo que ha permanecido en prisión lo ha pasado la mayor parte en una celda en solitario.
 
"Todo mi esfuerzo en estos años lo he dedicado a mi hija pequeña, a tratar de compensar la ausencia de su padre", dice Fakhorasadat, que cuenta que para las dos es muy difícil cuando Tajzadeh tiene que regresar a la cárcel después de sus periodos de licencia. 
 
Para la hija mayor la presión es menor. Desde hace años vive por fuera de Irán junto con su marido y esto la mantiene más alejada de las angustias y presiones del día a día.  
 
Pero tal vez el momento más duro para toda la familia, cuenta ella, fue cuando Fakhorasadat  Mohtashamipur estuvo en prisión en 2011. En ese tiempo llevó a cabo una huelga de hambre que puso en peligro su salud.  "Yo protestaba por las injusticias contra mi marido, pero cuando estuve allí pude comprobar yo misma las injusticias", dice esta mujer que ha pasado por los mismos interrogatorios y presiones que otros presos políticos en Irán. 
 
"En la cárcel la gente se vuelve más fuerte (…) Es para gente que piensa que ha hecho algo mal. Y nosotros estamos en lo correcto", añade recordando que su marido siempre ha asegurado que si alguien quiere hacer una carrera política debe pasar por la cárcel. Esto les enseñará a ver la vida diferente.
 
"También permite que todos los fantasmas que se tienen se derrumben. Una vez has estado adentro sabes lo que puede pasar, y los asumes con mayor determinación". Fakhorasadat Mohtashamipur está a la espera de lo que pueda pasar con el nuevo gobierno de Hassan Rohani que asume su cargo el 4 de agosto. 
 
Durante la campaña política, el nuevo presidente prometió que iba a luchar por la liberación de los presos políticos, incluido Tajzadeh y los excandidatos presidenciales Mir Hussein Musavi y Mehdi Karrubi, quienes llevan más de  dos años en prisión domiciliaria sin haber sido procesados judicialmente.
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