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Rusia unirá su territorio a Crimea con un puente

Europa - Marzo 3 de 2014, 6:59 am
Rusia ha desplegado sus tropas en la frontera con Ucrania en Crimea. Foto: AFP

El presidente Vladimir Putin aseguró que tenía el derecho a invadir a su vecino.

El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, anunció que Rusia llevará adelante el proyecto de construcción de un puente sobre el estrecho de Kerch, que separa la península de Crimea del territorio de Rusia, firmado con el anterior Gobierno ucraniano.
 
El anuncio de Medvédev coincide con la gran tensión en esa región autónoma ucraniana, donde las tropas rusas están hostigando a las fuerzas ucranianas para tomar el control.
 
"Hemos adoptado decisiones que son vinculantes, en particular documentos que fueron firmados en diciembre del año pasado que no han sido modificados ni denunciados por nadie", dijo el primer ministro ruso, en referencia al puente sobre el estrecho de Kerch, citado por las agencias rusas.
 
En una reunión con la cúpula del Gobierno en las afueras de Moscú, Medvédev recalcó que Ucrania "ha sido, es y será un socio económico-comercial muy importante para Rusia, y el Ejecutivo debe ocuparse precisamente de estos asuntos".
 
"Quiero informales que he firmado una disposición gubernamental por la que se traspasa a una sociedad la ejecución de los proyectos. Esa sociedad la crea nuestra compañía estatal Avtodor", dijo.
 
El jefe del Gobierno ruso recalcó que en la construcción del puente en el estrecho de Kerch, así como en el desarrollo de canales comerciales adicionales y de proyectos conjuntos de inversión, están interesadas Rusia y Ucrania.
 
Según Medvédev, la disposición del Ejecutivo permitirá llevar a un plano práctico la construcción de este corredor de transporte independientemente de la coyuntura política.
 
El acuerdo para unir con un puente Crimea -poblada mayoritariamente por rusos étnicos- con el territorio ruso fue suscrito entre otros proyectos de cooperación con el Gobierno del depuesto presidente ucraniano Víktor Yanukóvich, actualmente refugiado en Rusia. 
 
Una nueva guerra fría 
 
Frente a la creciente percepción de que Ucrania perdió el control de Crimea ante Moscú, Estados Unidos y sus aliados tienen pocas opciones viables y se enfrentan a serias interrogantes sobre sus relaciones futuras con Rusia.
 
Rusia parece encaminarse a la mayor crisis en sus relaciones con Occidente desde por lo menos la caída del muro de Berlín, tras ignorar las advertencias del viernes del presidente estadounidense Barack Obama de que se mantuviera fuera de Ucrania.
 
El cómo se desarrollen los acontecimientos en los próximos días podría cambiar el mapa geopolítico de los próximos años.
 
Una acción militar directa de las potencias occidentales es poco probable debido al riesgo de una guerra mucho mayor entre superpotencias nucleares.
 
Las relativamente pequeñas y poco equipadas fuerzas ucranianas podrían actuar, pero se arriesgarían a incitar una respuesta rusa mucho mayor, ya que podría invadir el país.
 
"Occidente está en una posición muy difícil", dijo Nikolas Gvosdev, profesor de seguridad nacional del Instituto Naval de Estados Unidos. "Obama efectivamente estableció los límites para Estados Unidos", dijo. "Y Putin ha pasado sobre ellos".
 
Lo mejor que puede hacerse, dicen analistas, es evitar que el conflicto crezca y que Moscú tome el resto deUcrania oriental, otra zona en que se habla ruso.
 
Entonces, Washington y otras potencias de la OTAN deberán encontrar maneras de ofrecer garantías a los cada vez más nerviosos estados del este de Europa, especialmente los países bálticos, de que se cumplirán los compromisos de defensa.
 
El riesgo de un paso en falso es alto. Además de las fuerzas convencionales, se cree que Rusia tiene sofisticadas capacidades para ataques informáticos que podrían usarse contra Ucrania u Occidente.
 
"Esta es posiblemente la situación más peligrosa en Europa desde la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968", dijo un funcionario occidental bajo condición de anonimato. "Con tropas fuertemente preparadas en ejercicios, el distrito militar occidental (de Rusia) está en una sólida posición".
 
El Comandante Supremo de la OTAN en Europa, el general estadounidense Philip Breedlove, había dicho la semana pasada a reporteros que el grupo no tenía planes para apoyar militarmente a Ucrania si era atacada.
 
En un artículo publicado el sábado en la revista Foreign Policy, el predecesor de Breedlove dijo que eso debería cambiar.
 
Fin de semana sin descanso para la OTAN
 
"La esperanza es que las mentes frías prevalezcan", escribió el Alimirante retirado James Stavridis. "No obstante, esperanza no es estrategia, así que se deben considerar acciones. Planificar es vital para que quienes toman las decisiones tengan opciones".
 
Mientras los estrategas en Washington y otros lugares han estado pendientes principalmente por el surgimiento de China, las preocupaciones por el resurgir de Rusia han estado aumentando paulatinamente en varias capitales europeas desde hace algunos años.
 
Moscú ha elevado su gasto en defensa en más de un 30 por ciento desde la guerra en Georgia en 2008 y ha manifestado su deseo de dominar su esfera de influencia local, particularmente el Artico y el área de la antigua Unión Soviética.
 
Rusia realizó el año pasado uno de los mayores ejercicios militares desde el fin de la Guerra Fría, incluyendo un gran simulacro en Bielorrusia.
 
Los países de la OTAN no tiene obligaciones legales que los aten en una alianza con Ucrania, pero los funcionarios occidentales han apoyado en su mayoría a quienes destituyeron la semana pasada al presidente ucraniano pro ruso Viktor Yanukovich.
 
Las fronteras ucranianas están además garantizadas por el Memorando de Budapest, firmado por Rusia, Inglaterra y Estados Unidos, a cambio de que el país entregara sus armas nucleares de la era soviética.
 
Ucrania participa en varias operaciones de la OTAN y forma parte de una comisión asesora de la Alianza.
 
Funcionarios dijeron que la comisión podría reunirse en los próximos días y podría pedir que el cuartel general de la OTAN inicie algunos planes de contingencia.
 
Más probable es, dicen funcionarios y expertos, una serie de medidas económicas y políticas, que van desde un boicot a una cumbre del G8 en Rusia a intentos de destetar a Europa de los gasoductos rusos.
 
Llevado al extremo, podría haber sanciones financieras a altos funcionarios rusos, quizá al mismo Putin.
 
Algunos analistas comparan explícitamente lo que ocurre en Crimea con la anexión en 1938 de los sudetes checoslovacos por parte de los Nazis, lo que desencadenó en los meses siguientes el control del resto del país y un año después Polonia.
 
Lo importante ahora, argumentan, es asegurarse de que existen líneas -como las que rodean a los miembros de la OTAN en el Báltico- que de verdad no se pueden cruzar.
 
Eso despierta preguntas para varias capitales, incluyendo a Washington, que no han asumido amenazas serias en Europa y con pocas opciones económicas más que recortar los gastos en defensa.
 
"Las fuerzas rusas aún no se comparan a las nuestras", dijo el ex oficial de la Marina de Estados Unidos y hoy asesor del Instituto para el Estudio de la Guerra en Washington, Christopher Harmer. "Pero saben donde usarlas y a diferencia de nosotros tiene la disposición a hacerlo".
 
Agencias
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