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Papa pide que recen por él en aniversario de su elección

Europa - Marzo 13 de 2014, 7:19 am
El papa Francisco es aficionado al mate, el tango y el fútbol. Foto: AFP

Francisco no hará nada especial para recordar el primer aniversario de su elección como pontífice.

Hoy se cumple un año de la elección del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como el papa Francisco, sin embargo, el primer pontífice no europeo en 1.300 años. no realizará ninguna celebración especial y en cambio pidió a sus 12 millones de seguidores por Twitter que recen por él. 
 
"Recen por mí", tuiteó en su cuenta @pontifex (en nueve idiomas), y que recuerda a la misma petición que hace un año realizó al salir al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro para presentarse al mundo.
 
El papa quien rompió el silencio de los ejercicios espirituales que comenzó el domingo junto a 80 cardenales y obispos en el pueblito de Ariccia, al sureste de Roma, para enviar el mensaje. 
 
La semana de ejercicios espirituales es tradicional durante la Cuaresma, el periodo antes de la Semana Santa, pero la novedad que ha introducido Francisco es la de salir del Vaticano para vivirlos de manera más intensa.
 
Además, el papa llegó a la residencia "Casa del Divino Maestro", cerca del lago de Albano, en Ariccia, en un minibús junto con los cardenales y los obispos de la Curia.
 
En total son 82 miembros de la Curia más el papa los que participarán en estos ejercicios espirituales, y a estos se suman otras 30 personas entre personal de servicio y de seguridad que les acompañarán esta semana.
 
La semana de retiro terminará mañana tras la misa y el desayuno, y a las 10:30, el papa y el resto de miembros de la Curia regresarán al Vaticano, de nuevo en autobús. 
 
El primer pontífice latinoamericano y primer jesuita que ocupa el trono de Pedro fue elegido papa el 13 de marzo de 2013, para suceder a Benedicto XVI; quien había renunciado al cargo, en un gesto sin precedentes en siete siglos, ha generado tantas esperanzas de cambios inminentes en las enseñanzas de la Iglesia Católica que manejar toda esa expectativa será un desafío.
 
El Papa, nacido en Argentina, capturó la atención mundial al sugerir que podría flexibilizar las estrictas normas de la Iglesia sobre el divorcio, la anticoncepción, el matrimonio, las mujeres sacerdotes y las uniones homosexuales.
 
Sorprendentes comentarios como "¿Quién soy yo para juzgar?" sobre las personas homosexuales han sido un contraste con el estilo más distante de sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI.
 
Pero si bien sus palabras y apariciones públicas han llegado a muchos católicos, quien espere un rápido cambio en esos polémicos temas se verá decepcionado, dijo el teólogo Richard Gaillardetz, del Boston College.
 
"Hay una masa crítica de católicos que quieren el cambio", dijo Gaillardetz, presidente de la Sociedad Estadounidense de Teología Católica. "En la mente de muchas personas, un cambio sustancial tiene que significar cambio en lo que llamo la troika de los 'puntos calientes', es decir anticoncepción, ordenación de mujeres y matrimonios del mismo sexo", comentó.
 
"Este Papa ha emprendido un cambio muy importante, pero no necesariamente se enfocará en doctrinas específicas", agregó.
 
Más bien, dicen Gaillardetz y otros, Francisco busca un cambio más profundo en la Iglesia para que se convierta en lo que llama un "hospital de campaña" que aborde las necesidades de los fieles en vez de ser una institución encerrada en sí misma, más preocupada de sus propias reglas y procedimientos.
 
En cualquier caso, el Papa parece enfrentar la versión religiosa de lo que politólogos llaman una "revolución de las crecientes expectativas", es decir, el momento en que la gente piensa que sus distantes líderes los escuchan por lo que empiezan a aumentar sus demandas por un cambio.
 
Advertencia
 
Los católicos de más años recuerdan cuando las expectativas de una aprobación del Vaticano a la anticoncepción aumentaron en la década de 1960, y fueron truncadas en 1968 cuando la encíclica Human Vitae del Papa Pablo VI sorprendió a muchos fieles al mantener la tradicional prohibición.
 
Muchos creyentes desertaron de las parroquias y sacerdotes abandonaron el clero. Un gran número de quienes continuaron siguiendo a la Iglesia comenzaron simplemente a ignorar las enseñanzas del Vaticano sobre el sexo.
 
Francisco intentó la semana pasada disminuir las expectativas de un cambio rápido, diciendo en una entrevista que él no era "una suerte de Superman o estrella" sino una "persona normal".
 
"No es una cuestión de cambiar la doctrina sino de profundizar para que la preocupación pastoral tome en consideración situaciones y lo que puede hacer por la gente", dijo el Papa.
 
El grupo internacional pro reforma Somos Iglesia dijo que le preocupa que las reformas están retenidas por una "fuerte resistencia en la estructura del poder". También pidió a Roma rehabilitar a sacerdotes liberales y teólogos sancionados en décadas recientes.
 
Estas demandas han saltado a la primera plana ahora porque Francisco alentó a los católicos a discutir temas sensibles más abiertamente y hasta realizó una encuesta sin precedentes para conocer sus opiniones.
 
"Básicamente reabrió un debate que fue cerrado durante los dos pontificados previos", dijo el teólogo italiano Massimo Faggioli, un historiador del Segundo Concilio Vaticano de 1962-1965 que lanzó reformas que Francisco quiere revivir.
 
Sinodo de octubre
 
Críticos impacientes esperan por un Sínodo de obispos en Roma en octubre para discutir los resultados de la encuesta. Pero no se tomarán decisiones, dejando eso para una segunda reunión el próximo año.
 
"El le dice a obispos y sacerdotes: pueden opinar y nosotros deberemos escuchar. Esto es un gran cambio", dijo Faggioli. "Algunos están listos para hacer eso, como los alemanes. Pero otros, como Estados Unidos e Italia, no están listos aún", agregó.
 
Bajo los Papas Juan Pablo y Benedicto, los sínodos eran reuniones preparadas con poco debate. Si los obispos no se abren esta vez, dijo, será "un gran golpe" para Francisco.
 
"Las altas expectativas que ha generado vuelven a centrar todo lo que pasa en la Iglesia en él", dijo el teólogo.
 
Si bien muchos obispos aún parecen cautos sobre seguir el ejemplo de Francisco, Faggioli dijo que todavía podrían darse sorpresas.
 
"Los preparativos para el Vaticano II desde 1959 a 1962 fueron una gran decepción, pero cuando los obispos llegaron a Roma pudieron expresarse", dijo. "Tal vez cuando se reúnan para el Sínodo, comience a gestarse una nueva química", agregó.
 
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