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Los Legionarios de Cristo se juegan su futuro en el Vaticano

Europa - Enero 7 de 2014, 2:48 pm
La congregación fue fundada en 1941 en México. Foto: AFP

La congregación, en otrora símbolo de virtud, está obligada a cambiar su imagen para borrar sus numerosos escándalos.

La controvertida congregación ultraconservadora Legionarios de Cristo, blanco de un escándalo mundial por el comportamiento de su fallecido fundador, el mexicano Marcial Maciel, condenado por abusos sexuales a menores, se reunirá mañana en Roma para decidir su futuro.
 
En total, 61 responsables de la congregación presente en 22 países, sobre todo en América Latina, y que cuentan con 900 sacerdotes, 945 seminaristas, unos 70.000 miembros laicos y gestiona 12 universidades, deberán renovar su constitución tras los escándalos de pedofilia que desde hace años azotan a la entidad.
 
"Se trata de unos de los primeros retos que el papa argentino Francisco deberá encarar", reconocieron esta semana expertos del Vaticano.
 
Maciel, que hasta casi su muerte, en 2008 a los 87 años, dirigió con mano de hierro a los Legionarios de Cristo, congregación fundada en 1941 en México, fue condenado por abusos sexuales a menores y mantuvo una doble vida con dos mujeres y varios hijos.
 
Los delegados, elegidos por ellos mismos, entre ellos 20 mexicanos y 17 españoles, deberán examinar la situación interna después de que Maciel fuera relegado al silencio en 2006 por pedofilia y tildado como un "falso profeta" por el mismo papa emérito Benedicto XVI, quien condenó la vida "sin escrúpulos y sin verdadero sentimiento religioso" que llevó el mexicano.
 
La desacreditada congregación, que durante los largos años del pontificado de Juan Pablo II era considerada un ejemplo de virtud, obteniendo una notable influencia, tenía que realizar en los últimos siete años una profunda reforma interna como respuesta a las atrocidades cometidas por su fundador y varios colaboradores.
 
Los delegados, convocados en Roma, entre ellos varios representantes de la rama laica Regnum Christi, deberán aprobar nuevos estatutos y sobre todo nuevas directivas.
 
En una carta enviada en junio pasado, el papa Francisco instó a la congregación a realizar una "renovación auténtica y profunda", y consideró "pasos imprescindibles" elegir un nuevo gobierno y aprobar una nueva Constitución.
 
El sumo pontífice anunció, además, que todas las decisiones que serán tomadas en esa reunión serán examinadas por él mismo para su aprobación tras haber sido permanentemente informado sobre el proceso de la misma.
 
Volver a nacer o ser eliminadas
 
En octubre de 2012, el cardenal italiano Velasio de Paolis, delegado por el expapa alemán para reformar la congregación, quien ordenó algunos cambios en la cúpula de la organización, estimó que las reuniones deberán concluirse en febrero con la total renovación de la entidad.
 
De Paolis invitó a los legionarios a "fundar de nuevo" el movimiento tras "el largo camino de renovación espiritual" atravesado, escribió.
 
Además de sacerdotes, asistirán representantes de varios países elegidos por los mismos legionarios.
 
Una de las figuras más importantes y criticadas de la congregación, el sacerdote mexicano Álvaro Corcuera, sucesor de Maciel, quien se retiró "temporalmente" del cargo de director general de los legionarios en 2012 por motivos de salud, deberá asistir a las reuniones en que se juega el futuro de los legionarios.
 
Además de Corcuera, quien se sabe que está muy enfermo, asistirán también otros jerarcas de la organización.
 
Durante casi un mes, los legionarios intentarán cerrar la era de Maciel e iniciar una nueva etapa, lo que resulta difícil para las víctimas y algunos observadores.
 
Para Félix Alarcón, de 80 años, uno de los ocho sacerdotes de la Legión que denunció a fines de la década de los 80 ante el papa Juan Pablo II los abusos de Maciel, contó en una entrevista a la página de internet Religión Digital cómo vivió "ese calvario" de abusos sexuales y psicológicos, y hasta reveló la fórmula de la droga a la que el líder de los legionarios era adicto.
 
Para Alarcón, "la legión, tal como la entendíamos, debería ser eliminada", dijo, tras confesar que le cuesta "reconciliarse" con ese pasado y que espera que el papa Francisco "arregle eso".
 
Para muchos católicos es necesario un pedido público de perdón por parte de la congregación, con el que se rompa para siempre con el silencio y se castigue a los culpables y a los cómplices de manera que no se repita una historia tan vergonzosa para la Iglesia católica.
 
AFP 
 
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