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Protestas y violencia no dan tregua en el estado de Táchira

América - Marzo 4 de 2014, 3:00 pm
El Gobierno destinó 714 millones de dólares a importar comida. Foto: AFP

En San Cristóbal, los ciudadanos temen por sus vidas ante los constantes ataques de grupos chavistas.

La violencia no cesa en la frontera entre Colombia y Venezuela. En San Cristóbal, estado de Táchira, los habitantes denuncian a los colectivos, grupos armados, de ser los responsables de los ataques contra los sectores antichavistas. 
 
Y la escasez de comida y medicamentos, que no han podido llegar al estado por las barricadas instaladas por los protestantes desde hace semanas y el temor de los camioneros a ser atacados, sólo agudizan la situación. 
 
"No solamente podemos perder los camiones, o las cosechas. También podemos perder la vida", dijo Freddy Rosales, un representante de la asociación de productores de hortalizas de La Grita. "Ya nos saquearon un vehículo y quemaron otro".
 
La Grita es un crucial centro de distribución de Táchira, un estado del oeste de Venezuela que produce la mitad de las frutas y verduras consumidas en este país de 29 millones de habitantes.
 
El ministro de Alimentación venezolano, Felix Osorio,  aseguró que a Táchira, uno de los principales focos de las protestas, el Gobierno venezolano no ha podido enviar más del 50 % de los alimentos que se necesitan. 
 
La paralización del transporte de alimentos está acentuando el desabastecimiento y la galopante inflación en la nación petrolera, paradójicamente dos de los detonantes de las protestas que dejaron 17 muertos y cientos de heridos.
 
El desabastecimiento en esta nación que importa más de la mitad de su comida pero donde los dólares escasean, disparó la inflación a un 56% en el 2013. Antes de las protestas ya faltaban productos básicos como leche y papel higiénico.
 
Los empresarios calculan que las entregas de mercadería cayeron a la mitad por el cierre de las vías a principios de febrero.
 
"Hay un incremento de la inasistencia al trabajo y dificultad para mantener normal la distribución de productos de consumo masivo", dijo Eduardo Garmendia, el presidente de la principal cámara de industriales del país Conindustria.
 
El presidente Nicolás Maduro, que enfrenta su mayor desafío en sus 10 meses de gobierno, sostiene que la oposición y los empresarios buscan ahogarlo económicamente para derrocarlo.
 
El guión es conocido, asegura el ex sindicalista de 51 años: sembrar el caos para favorecer un golpe de Estado, como ocurrió en el 2002 cuando una ola de protestas sirvió de preámbulo para derrocar brevemente al presidente Hugo Chávez, su mentor muerto de cáncer el año pasado. Aquella crisis incluyó una paraliación de dos meses en la industria petrolera, la principal fuente de ingresos del país.
 
"Con el paro petrolero perdimos 20.000 millones de dólares y el Producto Interno Bruto se fue para el piso", ha dicho Maduro. "Eso es lo que ellos quieren esta vez".
 
En el estado central de Carabobo, que concentra buena parte de la industria del país, las barricadas impidieron durante los últimos días la entrada de materias primas y la salida de bienes terminados.
 
"Las industrias trabajan a media máquina", dijo Damián del Vescovo, el presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, la capital de Carabobo.
 
Y la situación podría empeorar si el Gobierno corta el suministro de combustibles a las zonas de conflicto, como ha sugerido el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez.
 
El nivel de escasez llegó a un máximo histórico de un 28% en enero. Eso quiere decir que tres de cada 10 productos no estaban disponibles. Y la enorme brecha entre la oferta y la demanda mantiene la inflación en alrededor de un 60%.
 
Las filas frente a los supermercados en busca de productos básicos como aceite, arroz o pollo se volvieron un ritual cotidiano en el país con las mayores reservas de petróleo del planeta.
 
NoticiasRCN.com/Reuters
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