129231

'Papá Pitufo', el cazador de 'narcos' de Michoacán

América - Febrero 10 de 2014, 6:21 pm
Estanislao Beltrán dice que está dispuesto a morir luchando en contra de los Caballeros Templarios. Foto: AFP

Radiografía de la cruda guerra que se vive en México y de uno de sus protagonistas.

Estanislao Beltrán lo admite sin aspavientos: tiene miedo. ¿Y cómo no? Si casi todos los días ese macabro grupo de hombres llamados los Caballeros Templarios, narcotraficantes mexicanos que  solo con nombrarlos hielan la sangre, lo amenazan con asesinarlo.
 
Dejan, en pueblos cercanos a donde vive Estanislao, cadáveres desmembrados con su nombre tallado en ellos. Le juran que van a descuartizar a sus familiares y a todos sus amigos. Su cabeza tiene un precio y no es un precio barato. Lo quieren muerto.
 
Mientras cuenta cómo le dejan mensajes en cuerpos decapitados, sin brazos o sin piernas, su voz se hace más afanosa, se llena de rabia y al final casi que parece rugir.
 
“Tengo miedo, sí, pero eso no me va a parar. No voy a dar ni un solo paso atrás. Yo no paro hasta que acabe con los Caballeros Templarios o hasta que yo esté muerto”, dice, pronunciando cada palabra con mucho cuidado, como si lanzara dardos envenenados con la lengua. 
 
“Me da miedo que me maten, pero me da más miedo no hacer nada y que los ‘narcos’ sigan haciendo lo que les da la gana en mi tierra”.
 
Lo llaman ‘Papá Pitufo’ porque no se ha afeitado desde que el movimiento armado de civiles al margen de la ley empezó, hace casi dos años, en México. Pero Estanislao Beltrán no es un simpático padre bonachón. Es un agricultor de 55 años que pasó mucho tiempo en la caballería del Ejército, que personalmente dirige ataques armados y emboscadas contra el cártel de los Templarios y que tiene como misión personal el exterminio de los ‘narcos’ en Michoacán, México. 
 
Recio como una tabla de madera,  Estanislao es un cultivador de limones que se levantó en armas a finales del 2011 junto a Hipólito Mora. Estanislao dice que es un cazador, que tiene la puntería quirúrgica de un francotirador y el dedo siempre puesto en el gatillo de su arma. 
 
Cuenta que ha matado desde que no tenía un pelo en la cara: mataba venados,  jabalíes, conejos. También armadillos y coyotes. Ahora caza hombres. Caza narcos, junto a un ejército de 20.000 campesinos que lo siguen con una fe ciega que aterra. Campesinos, sí, pero que son cazadores como él. 
 
Beltrán asumió el liderato y la vocería de las autodefensas de Tierra Caliente de Michoacán en enero de este año. Lo hizo luego de que José Manuel Mireles, quien estuvo al frente de grupos de ciudadanos armados durante once meses, se accidentara mientras volaba en una avioneta en México y quedara en coma en un hospital local.
 
‘Papá Pitufo’ asumió el liderato militar de las autodefensas porque dice que ni el Gobierno ni el Ejército ni la Policía local son capaces de enfrentar a los 10.000 Caballeros Templarios de Tierra Caliente, que según estadísticas oficiales fueron responsables de 990 asesinatos solo en 2013.
 
Desde que comanda las Autodefensas, ‘Papá Pitufo’ se ha convertido en una suerte de celebridad internacional. No solo porque su movimiento armado se ha extendido a 45 de los 113 municipios de Michoacán en once meses o por lograr que el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto accediera a un plan de regularización de las autodefensas que incluye instrucción militar y entrega de armamento oficial, sino porque, además, es un hombre de guerra que ha logrado golpear a los Caballeros Templarios con sus propias manos.
 
A inicios de año Estanislao Beltrán publicó una foto suya sosteniendo una espada que, según él, pertenecía a Nazario Moreno González, alias ‘Chayo’, el tercero al mando de los Caballeros Templarios y quien era jefe de sicarios de Michoacán. Dice que la espada, con incrustaciones de oro y piedras preciosas vale 4.500 dólares en el mercado actual. 
 
Beltrán recuerda ese día. Él dirigió una redada a una de las propiedades del ‘Chayo’. Allí encontró  una estatua réplica del narco, de casi un metro y medio de alto, ataviada con ropa medieval, sosteniendo la espada entre las manos. “Yo mismo se la arranque”.
 
El pasado 8 de febrero, Estanislao y sus hombres lograron propinar un certero gancho a la quijada de los Templarios al tomarse, de forma pacífica y en conjunto con el Ejército, la población de Apatzigán, uno de los bastiones históricos del narco y una de las principales rutas de tráfico de drogas en el oeste del país. Incluso se logró, según reportes oficiales, la captura del hermano de uno de los líderes de los Templarios.
 
Pero no todo ha sido como la toma de Apatzigán. Estanislao jura que en los dos años que lleva en las Autodefensas ha matado a 200 hombres junto a sus secuaces. Todos, según él, miembros del ‘narco’. Se jacta de que él o sus hombres, armados con fusiles AK-47 y R-15, pueden llegar a cualquiera de los municipios de la Tierra Caliente en “ocho minutos”. Y dice que es capaz de enfrentar a sicarios de los ‘narcos’ como el mismo Ejército lo haría: con la precisión de una maquina militar aceitada. 
 
Relata con su voz de general que hace apenas unos días pasó tres horas atrincherado detrás de los muros de una casa, intercambiando disparos con los Caballeros cada quince minutos, mientras que ninguna autoridad asomó ni un sombrero por ahí. 
 
Beltrán dice que se ha hecho tan efectivo que muchos de los Templarios se están escondiendo ahora en cuevas, para no revelar su ubicación y evitar un ataque de las Autodefensas. Que cada vez andan menos en camionetas blindadas, de pueblo en pueblo, levantando extorsiones con ráfagas de metralleta. 
 
“La gente confía en mí. El pueblo me reporta cuando ven ‘narcos’ y enseguida me avisa y yo llego allá en ocho minutos o menos. Los capturamos y los entregamos a la Policía. La gente me llama a mí o a mis asociados porque no confían en las autoridades. No llaman a la Policía ni al Ejército. Ellos están comprados o tienen miedo. Nosotros no. No nos pueden comprar porque lo que más queremos es ser libres”, sentencia ‘Papá Pitufo’.
 
                                                ***
 
NoticiasRCN.com: ¿Usted no teme que al enfrentar a monstruos, usted mismo se convierta en uno? 
 
Nosotros  somos agricultores. Yo siembro limón. Me pagan una libra a 15 pesos y al día puedo recoger hasta una tonelada. No necesito dinero. Yo hago esto porque estoy cansado de pagar extorsiones, cansado de que los ‘narcos’ lleguen a un pueblo y se lleven a los muchachos a vender drogas, de que violen a las niñas. Cansado de que mi tierra esté desolada porque nadie quiere vivir más acá. Yo solo hago esto por mi libertad. Es la única manera de lograr que la paz regrese. El Estado no está dispuesto a hacer este sacrificio pero yo sí. Cueste lo que cueste.
 
NoticiasRCN.com: En Colombia las autodefensas se convirtieron en un terrible flagelo. ¿Qué garantiza que no va a ocurrir lo mismo en México?
 
No va a ocurrir lo mismo que en Colombia porque nosotros no tenemos aspiración política alguna. Nuestro único objetivo es acabar con los Caballeros Templarios y esto se termina. Solo queremos recuperar la libertad, queremos sembrar nuestras tierras y que no nos extorsionen más. Además no necesitamos dinero. Los cultivos nos dan para vivir bien. Tenemos un clima maravilloso, con varios tipos de suelo que permiten cultivar prácticamente lo que sea. Además tenemos unas playas bellísimas, que nadie visita por miedo a que lo secuestren o lo extorsionen. Cuando acabemos con los Caballeros se acaban las Autodefensas.
 
NoticiasRCN.com: Pero ustedes están armados, se entrenan militarmente y no responden a las autoridades. ¿Cómo controlan a alguien que, tal vez, una vez termine la guerra opte por el camino criminal?
 
Yo mismo doy esa garantía. Si alguien se sale del camino de la lucha contra el ‘narco’, nosotros mismos lo llevaremos ante las autoridades. Nuestros enemigos son los Caballeros Templarios. Nosotros somos el pueblo y quien afecte al pueblo debe ser juzgado. Apenas cumplamos nuestra misión, volveremos al campo. Cero tolerancia con los violentos, vengan de donde vengan.
 
NoticiasRCN.com: ¿No le parece peligroso que haya una proliferación de armas en manos de civiles y que eso genere violencia en la región?
 
Nosotros tenemos todas nuestras armas registradas ante el Gobierno y las autoridades pertinentes. Acá todo el mundo sabe qué armas tenemos, cuántas son y en qué las estamos usando. Eso también hace parte del proceso de regularización que adelantamos con el Presidente. Ahora somos guardias rurales. Y tenemos una jerarquía que garantiza el control y la disciplina. Cada municipio tiene un consejo y un coordinador general. Además hay presidentes que se encargan de vigilar a esos coordinadores.  Estamos organizados y somos muy disciplinados. Esto no es improvisado. Nos reunimos, damos órdenes y las hacemos cumplir. Reitero que quien infrinja la ley será denunciado. 
 
NoticiasRCN.com: Desde que inició la lucha irregular contra los Templarios muchos civiles han sido asesinados para presionarlos a ustedes para que dejen las armas. ¿No siente que esas vidas pudieron salvarse si se deja esta lucha a las autoridades estatales?
 
Es cierto que han matado a civiles para presionarme. Han muerto además personas que yo conozco. Amigos, con familia. Y eso me duele, cada muerte me duele. Pero más me duele la indolencia de las autoridades. Me duele que los Caballeros Templarios lleguen a un pueblo en camionetas y disparen, matando mujeres, niños. Matando ancianos. Porque así es. Matan 20 o 30 personas, los ametrallan. O se llevan muchachos y los desaparecen. Encuentran fosas comunes con 20 cadáveres. Amarran a la gente y la cortan. Son cobardes. Es cierto que en esta guerra hay muertos, pero del modo que yo lo veo estamos salvando vidas porque cada vez estos hechos se presentan menos. Y morimos peleando.
 
NoticiasRCN.com: ¿No tiene miedo de que lo asesinen los Caballeros Templarios?
 
Tengo mucho miedo. Ellos descuartizan gente para asustarnos. Pero yo tengo 55 años y lo único que quiero a esta edad es proteger a mi pueblo. Yo camino con la cabeza en alto. No soy un cobarde. Ellos son los cobardes, ellos hacen lo que hacen por dinero, nosotros lo hacemos por libertad. Ellos pelean sucio. Dejan minas en el campo. Nosotros caminamos y vamos desactivando. Nosotros tenemos coraje. Nosotros queremos ser libres.
 
                                                ***
 
Estanislao Beltrán para de hablar y toma aire. Está, tal vez, demasiado emocionado. Su voz cada vez es más y más fuerte, más llega de una ira eléctrica, cuando habla de recuperar sus tierras, de los tiempos cuando el narco no era la ley. 
 
Dice que es un hombre de guerra, que quiere morir con las botas puestas, empuñando su arma contra los Templarios. Lo dice y parece tan convencido como de que el sol sale cada mañana. 
 
Pero en sus palabras, detrás de su odio, camuflado, escondido, parece que hay un hombre que no quiere disparar más y que, seguro, solamente quiere ver el mar, después de recoger limones con sus manos. Detrás de ‘Papá Pitufo’, tal vez, sí hay un tipo simpático y bonachón que solo quiere vivir sin tener que cazar más. Tal vez. 
 
NoticiasRCN.com/Adolfo Ochoa Moyano
México Estanislao Beltrán Papá Pitufo Caballeros Templarios. Michoacán Tierra Caliente Adolfo Ochoa Moyano