Hazañas Maestras: Nidia Gutiérrez, una profesora todoterreno

Hazañas Maestras
26 Ago 2019 10:41
Nidia Gutiérrez trabaja seis de los siete días de la semana porque el domingo lo usa para trasladarse a la escuela en Guayabetal donde dicta clases.

Domingo 10 a.m.: Todo está empacado para viajar, la bendición de la madre y abuela que no puede faltar. El padre que se quedará sin la esposa y sin la hija ayuda con el trasteo que se lleva a su familia por cinco días.

“Llego el viernes en la tarde, el sábado estoy haciendo el oficio y el domingo nuevamente arrancamos”, asegura la profe Nidia.

Normalmente su recorrido es de Ubaque hasta Cáqueza inicialmente. De allí hasta Guayabetal para llegar finalmente a la vereda La Palma donde trabaja, pero con el cierre de la vía al Llano a la profesora Nidia se le duplica el recorrido y los costos.

“Una buseta a Cáqueza, de ahí nos lleva una hasta Gutiérrez y pasamos por Fosca”. Son los primeros 7.000 pesos en pasajes en una vía muy difícil.

Cuando la vía está abierta llega a Cáqueza y toma otra buseta para Guayabetal, pero con el cierre de la vía debe ir a otro terminal para abordar una buseta hasta el municipio de Gutiérrez.

Hazañas Maestras recorrido

La profesora tiene siempre que cargar sus dos morrales y la caja del mercado. El bus acaba de salir y no hay que perderlo. 

Caja al hombro y pasó rápido más una llamada entre conductores y logra subirse. “Es difícil a veces nos toca correr o llamar para que nos esperen”

Rumbo a Gutiérrez hay otra carretera que complica el invierno. Angosta, resbalosa y peligrosa, además, zona habitual de derrumbes. 

Y durante el recorrido, llega el mediodía por lo que es hora para que la profesora y su hija de ocho años almuercen dentro del bus.

Pasamos por la quebrada San Antonio donde bien escondido está el santo del mismo nombre, y el municipio de Fosca antes de llegar a Gutiérrez. Ahí se suman 11.000 pesos más a su cuenta de viaje.

Debemos esperar el tercer transporte. Ya son cuatro horas viajando.

En Gutiérrez espera casi dos horas más a los motociclistas de su confianza que conocen la vía para que la lleven a la escuela. Morrales, caja, ella y su hija van en la misma moto.

Hazañas Maestras Guayabetal

Sin más protección que sus manos para agarrarse, la niña se aferra a su madre por una vía llena de abismos y a esta travesía todavía le hacen falta varias horas

Hasta La Peña de Santa Rosa llegan las motos que continúan con el equipaje. Se encomiendan a la Virgen del Carmen, patrona de los conductores y viajeros de todos los caminos, antes de continuar el recorrido que estará lleno de piedras, una indescifrable quebrada y más peligros para ellas.

Ahora ellas solo tienen sus piernas para avanzar por un camino pedregoso, usado como ruta alterna para llegar a Guayabetal dado el cierre de la vía al Llano.

La llovizna helada, viento frío y muchas piedras son sus compañeros. Después de 45 minutos caminando nos encontramos de frente con la quebrada El Cobre, que por estos días de lluvia se muestra ruidosa y con fuerza.  Por 7.000 pesos, personas de la comunidad, las cruzan a las dos.

Profesora Nidia

Ya estamos más cerca pero aún falta. Volvemos a la moto, caminamos media hora más y pasamos por la antigua escuela.

Cada moto cobra 30.000 pesos. Ya está en la entrada de la casa donde pasa la noche. Su cuenta de transporte se cierra en 55.000 pesos. Es tarde y hay que descansar.

Día dos en la vereda La Palma. El desayudo bien caliente y nutritivo para la jornada. Es hora de ir a la escuela, sus alumnos pronto llegarán.

“Ellos vienen de la vereda, otros más lejitos de la parte del páramo". Son 17 estudiantes incluyendo su hija que están de grado 0 a quinto de primaria.

Llegó aquí porque el presidente de la Junta de Acción Comunal tuvo que interponer una tutela.

“Debido a que los profesores que llegaban duraban tres o cuatro meses y pedían traslado. Los estudiantes quedaban sin clases".

Ama enseñarles y está muy agradecida con la comunidad tanto como ellos con ella.

A pesar de que haya que pasar quebradas y montañas, el amor es por ellos

 

Hazañas Maestras

Su familia también la llama y tiene una decisión pendiente.

“Es difícil porque está mi familia, el trabajo y el amor a estos niños. Estoy entre la espada y la pared”

El amor por los niños y saber lo que para ellos significa la mantiene con energía para hacer lo que tenga que hacer y no faltar a la cita que tienen en la escuela.

 

NoticiasRCN.com/Katriz Castellanos

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