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Un doble campeón de boxeo en la miseria

Otros deportes - Julio 31 de 2013, 2:32 pm
Mientras espera la pensión, debe manejar mototaxi, para no aguantar hambre.

José Sanjuanelo, el doble campeón mundial de boxeo espera su pensión en el olvido y la miseria.

José Sanjuanelo le dio la gloria a Colombia con sus puños en dos ocasiones, una vez en la categoría Minimosca OIB en 1998, y otra, en la categoría Gallo OIB en 2001.

Sus puños no sólo le dieron la gloria al boxeo colombiano, también trajeron graves secuelas de las que hoy sufre quien fuera una de los grandes boxeadores de nuestro país.

"Como boxeador me tocaba mucho contragolpear. Era un boxeador al que le gustaba siempre ir adelante y así como yo daba golpes, también recibía. Por eso, fue que me llegaron estos problemas", relata Sanjuanelo.

Sus memorias divagan entre el cuadrilátero y las calles de Campo de la Cruz, Atlántico, su tierra natal. Los golpes recibidos han afectado sus recuerdos. De sus peleas y rivales poco puede reconocer.

"Para estar pendiente del día que es, tengo que preguntar: ¿Hoy qué es?. El día que no pregunte y salga a la calle, no sé en que día estamos", señala.

"El Tigre" como era conocido en el ring de boxeo, se niega a bajar la guardia. En 2010, una inundación dejó al excampeón mundial y a su familia sin un techo y desde entonces, un colegio es su hogar temporal.

"Todos nos acomodamos, arreglamos las cosas y tomamos el colegio como si fuera una casa," explica Silvia Sanjuanelo, hija del excampeón.

Los golpes de la vida y del cuadrilátero le pasan factura hoy a Sanjuanelo quien desde su humilde condición lucha por obtener una pensión por incapacidad de la que él y su familia puedan vivir.

"A mi me gustaría que lo ayudaran para que él esté en un tratamiento, porque yo a veces me estreso. Dios mio, yo me voy a trabajar, cómo dejo mi hogar aquí", dice entre lágrimas Glenis Vizcaíno, esposa de Sanjuanelo.

Los días pasan y los guantes que una vez le dieron la gloria a Sanjuanelo siguen colgados, mientras el excampeon del mundo trabaja como mototaxista en las calles por las que una vez desfiló con títulos en sus hombros.

"Yo hago el diario para mis hijos, y por mucho que me sienta mal, me toca hacerlo porque me siento obligado", asevera.

"El Tigre" sigue allí, esperando, en el olvido y en la miseria por una pensión que campeones como él pueden disfrutar. Entre vagos recuerdos y lucha constante, el espíritu de la gloria le anima a continuar.

NoticiasRCN.com

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