A pesar de que el protocolo indicaba que lo expresidentes se sentaran en orden de gobierno, Santos resultó en una silla alejada de la de Uribe y ni siquiera hubo un saludo entre los exmandatarios.

Los dos candidatos a la alcaldía de Bogotá dejaron a un lado sus diferencias ideológicas y resaltaron algunas de las políticas de los dos últimos gobernantes de la capital.